El trailer de Watchmen ha hecho
tremendamente popular una canción de los Smashing Pumpkins que en su
día pasó sin pena ni gloria por un pequeño detalle.
¡Era la canción de la película
Batman y Robin! La película era tan rematadamente mala y
rematadamente estúpida que casi sepulto a todos los que se
involucraron en ella. Si hacemos una lista de todos los que salen en
esa película y cuya carrera no dio más de sí, un escalofrio
recorrera nuestra espalda. Por suerte los buenos de verdad, como
George Clooney o Uma Thurman sobrevivieron, pero el resto…
Siempre he pensado que el utilizar a
grupos famosos para la banda sonora de las películas de Batman (en
la anterior fue U2) era un intento de recrear de alguna manera la
franquicia de Bond y continuar sacando películas tras película.
Pero cuando se hace tan mal, aquí que recoger el chiringuito y
empezar de cero dentro de muchos años. A los Smashing tampoco les
fue muy bien después de esto (aunque aquí intervienen muchos
elementos personales de los componentes del grupo) y eso que ellos no
tuvieron la culpa de nada en este engendro de película. La canción
estaba bastante bien y tenía su aquel, pero no despego. Hasta que a
alguién se le ha ocurrido ponerla como banda sonora del trailer de
Watchmen y entonces de repente todo el mundo se acuerda de esta
canción. Pero ojo, ¡la versión que he puesto arriba no es la
versión exacta! Ese era The End Is the Beginning Is the End, y el tema que buscamos es The Beginning is the End is the Beginning que también salia en el disco y
era mucho más lento. Vamos a escucharlo y olvidaros de las imagenes
que salen, que no he podido encontrar otro video.
¡Así es maravillosa! Como cambia
nuestra percepción de las cosas el que unas fascinantes imagenes acompañen una
música cautivadora.
Ayer fue un día grandioso para todos
aquellos que vivimos nuestra vida a través de los ríos de las
subcultura: se estrenó el trailer de Watchmen. Y de ninguna otra
manera podéis seguir leyendo esto sin verlo:
Yo he orgasmado varios veces viéndolo,
y os aseguro que he sobrepasado la cincuentena de visionados y voy
camino de los cien tranquilamente Otro día hablaremos de esta leve
obsesión compulsiva que nos mueve a todos nosotros. Para mi ese
trailer es maravilloso, sublime, perfecto. Calca la viñetas del
cómic de una manera brutal y en ocasiones hasta enfermiza y la
música crea un ritmo lento y pausado que te hace abstraerte de todo
lo que estas haciendo. Cuando se ralentiza del todo y la cámara
retrocede para mostrarnos esa gran estructura sobre los cielos de
Marte logran que el tiempo se detenga absolutamente. Todavía me
impacta esa escena después de todas las veces que la he visto. Pero
es un trailer, nada más.
He estado leyendo hoy sesudos análisis
sobre la dirección que va a tomar la película basándose en las
escenas del trailer y me parece absurdo… ¡es un maldito trailer!
Da igual el ritmo que tenga, como este rodado, que salga en él…
¡no tiene nada que ver con la película! La función del trailer es
obligarte a ir compulsivamente al cine, una vez allí dentro les da
absolutamente igual si te gusta o no, ¡ya han trincado tu pasta! Por
lo tanto el trailer se basa en el arte del engaño, de la mentira,
tienen que sacarle el máximo jugo posible sin importar si lo que
están exprimiendo vale la pena. Por eso el trailer de El Diablo
viste de Prada nos mostraba solo el principio de la película y no el
resto, ¡era lo único que merecía la pena! Pero mejor un ejemplo
práctico de esto que estoy hablando, el Trailer de Tomb Raider 2, la
cuna de la vida.
¿Por qué he elegido este en
particular? Hay muchos mejores, cierto, pero esto me causa
sensaciones encontradas en el cine. Como habréis visto, empieza
siendo un rematado coñazo para ir poco a poco mostrándonos alguna
que otra escena de acción para acabar en una orgía de tiros y
espectaculares escenas. Cuando lo vi por primera vez en el cine
pensé, ¡esta película debe ser la puta hostia! Y en ese momento mi
cerebro reacciono dándome una punzada de dolor: ¡la primera parte
era una porquería! Efectivamente, eso no era un buen presagio y tras
ese aviso me puse a pensar lentamente sobre lo que había visto y me
di cuenta que era imposible meter tantas escenas de acción, que
estas estuvieran bien y que encima hubiera una gran historia detrás
de ellas. El trailer tan poco como me había vendido la película me
la había arrebatado y es que su función era apabullar al espectador
y no dejarle usar la cabeza. Resultado: otra porquería de película.
Otro argumento más para ilustrar el
post me lo proporciona la maravillosa serie Entourage, aquí llamada
El Sequito por Canal + (traducción correcta) y que la Sexta ha
decidido llamar El juego de Hollywood (¡fatal!). En la cuarta
temporada (ojo, spoilers sobre la cuarta temporada, tranquilo Isaac,
que tu ya has visto esta parte), nuestros protagonistas intentan que
un gran estudio compren la película que acaban de rodar. El caso es
que lo único que tienen de ella es el trailer, y allí van de un
lado para otro a ver que estudio pica. Veámoslo.
¡Qué pedazo de peliculón! Pero
ojo… ¡que todavía no existe! Evidentemente, todos los planos de
la misma están rodados, pero todavía ni se ha realizado el montaje,
ni se sabe cual va a ser la duración ni nada de nada. A lo mejor
sale una obra maestra de eso, o a lo mejor sale una puta mierda, pero
los estudios empiezan a pegarse por ella… ¡por un puto trailer! Es
una serie de ficción claro, pero no dudo que seguramente esto pase
muy a menudo en Hollywood. Un buen trailer y a correr, luego ya
veremos que pasa.
A Watchmen todavía le queda casi un
año para su estreno, esta claro que todavía tiene que haber mucho
trabajo detrás de ella. ¿Qué lo que vemos en el trailer saldrá en
la película? Posiblemente, pero el resto a saber como sale,
cualquier cosa. Es solo un trailer, ni más ni menos.
Con ese título me refiero a un
programa de radio deportivo de Punto Radio. Sí, uno de esos
programas deportivos que se me emiten de madrugada… ¡el horror! Y
es que a mi los programas de radio deportivos me relajan mucho ya que
no te exigen una concentración excesiva. La hora en que están
ubicado la mayoría de ellos es ideal para coger el sueño y muchos
noches he coinciliado el sueño con ellos.
Yo era de los del Larguero, el programa
líder en audiencia de la cadena Ser. Su presentador José Ramón de
la Morena es un tipo muy ameno y algo campechano y hace un programa
muy entretenido a la vez que informativo. El problema es que el
programa tiene ciertos tics que con el tiempo se van haciendo
molestos. Para empezar, son excesivamentes resultadistas. Cuando la
selección española se clasificó para la Eurocopa, los que eran
luisistas echaron en cara al resto que habían criticado a la
selección y que prácticamente tenían que disculparse por ello. Fue
lamentable, ¿qué clase de periodismo es ese? La derrota contra
Irlanda del Norte fue una humillación espectacular, un partido
lamentable de nuestro equipo. ¿Qué tipo de crónicas esperaban esos
resultadistas? Entonces claro callaron la boca, pero cuando se gano,
bien que aparecieron hasta debajo de las setas.
Otro de los problemas del programa
viene dado de su pertenencia al grupo Prisa. Muchas veces sin venir a
cuento le pegan un palo a Mediapro por el tema de la guerra del
fútbol sin venir a cuento de nada. Estas oyendo los resultados de
los partidos y cuando acaban, sin ningun tipo de relacion, se largan
cinco minutos de que el fútbol hay que pagarlo como esta mandado y
que nada de verlo gratis. Y lo peor de todos es que todos los
presentes se dan la razón como idiotas. En fin, no era el tema del
post hablar de los defectos del Larguero. Centrémonos.
El horario de los programas deportivos
nocturnos suele ser de 12 de la noche a 1:30 de la madrugada. Excepto
viernes, que es variable según la cadena, sábado que suele ser más
corto y domingo donde se empieza media hora antes, enganchado con el
programa deportivo anterior tipo carrusel, y termina también media
hora antes. Excepto el Mirador, que el domingo también termina a la
1:30. Y en una de esas fue cuando lo encontré. Se acabo el Larguero,
empezó el programa de los toros y me puse a buscar por el dial. De
repente me encontré a un grupo de gente discutiendo muy
enconadamente por un partido de fútbol. La cosa prometía. Era un
grupo de siete u ocho persona y cada una tenía su propia opinión.
El presentador, Josep Pedrerol, les metía palos a todos y estos le
correspondían de la misma manera. ¡Era un debate de verdad! Nada
del borreguismo de las otras cadenas. Nada de que el presentador
marcara la línea de pensamiento. ¡Era maravilloso!
Me enganche aquello y mis noches
cambiaron. Antes oía la radio para quedarme dormido, ahora me iba a
la cama para escuchar tranquilamente el programa. ¡Qué grande era!
Encima no eran nada resultadistas. Cuando la clasificación de la
Eurocopa, varios alababan a la selección y a Luis, pero otros
cuantos pedían la inminente destitución del técnico. Podían tener
razón o no, ¡pero qué alegría era escuchar opiniones
discordantes! Es maravilloso encontrarte con gente que tiene unas
ideas y que las mantenía razonadamente entre la pelotita o no.
Resumiendo, que el mirador era un
programa donde un grupo de periodistas se ponían a discutir todas
las noches sobre los temas deportivos de la jornada. Y era la mar de
entretenido, muy divertido y una autentica gozada. Y hablo en pasado
porque esta noche es el último programa y este es mi pequeño
homenaje a ese gran programa. Se van de la cadena al parecer porque
Pedrerol no comparte la línea editorial que quiere tomar la cadena a
partir de la próxima temporada, aunque no lo han dejado todo claro.
Y se lleva a todo el equipo, a ese maravilloso equipo, Jorge
D´alessandro, Lluis Canut, Siro López, Jósé Damián González,
Tomás Roncero, Roberto Palomar, Elias Israel, Carme Barceló, José
Antonio Montoya y Pipi Estrada. Ojala terminaran en cualquier otra
radio haciendo lo mismo porque han hecho uno de los mejores programas
de radio que he oido en mi vida.
Ahora no sé que ahora por las noches.
Volveré a ponerme la radio para dormir pero ya no me acostare con el
mismo gusanillo de antes. ¡Qué viva el Mirador! ¡Qué pedazo de
programa!
Maravillosos los traductores de
películas, como siempre. ¿Qué una película se llama
sensaciones/vibraciones (Vibes) pues nosotros la llamamos el misterio
de la piramide de oro y nos quedamos tan años. Ole tus huevos. Luego
pasa lo que pasa, que soñando, soñando, triunfe patinando (Ice
princess).
Pero a lo que ibamos, Vibes es una
película protagonizada por la simpar Cindy Lauper y el siempre
genial Jeff Goldblum, guías espirituales de este blog. Se enmarca
dentro del género de comedia y es una cinta bastante alocada que
basa toda su gracia en las situaciones creadas por los personajes más
que por el guión en sí, un poco (bastante) estúpido en algunos
tramos. Es más, la película ni siquiera esta rodada de una manera
especial o tiene escenas memorables, pero es una de esas con la que
te ries de principio a fin a fuerza de encontrarte tontería tras
tontería.
Los personajes protagonistas son
videntes, pero videntes con muy mala hostia, de esos que no dudan en
utilizar sus «poderes» para putear a los demás. Jeff
Goldblum tiene el poder de ver quien ha tocado cualquier objeto,
trabajando de esta manera con la policía para descubrir quien es el
asesino usando el arma homicida para manifestar su poder. Lo gracioso
es que su poder se dispara en cualquier momento y en una de las
primeras escenas de la película vemos como un poco cansado se apoya
en una mesa para exclamar en voz alta: «En esta mesa… ¡alguien
ha echado un polvo!» Momento en el que dos de los personajes que
se encuentran en la escena se miran disimuladamente el uno al otro.
Es un chiste malo, lo sé, pero es la manera de prepararte ante lo
que esta por venir, chistes fáciles derivados de situaciones
absurdas.
La mejor parte de la película es
cuando los videntes se enzarzas en luchas llamémoslas mentales, en
las que uno vaticina la horrible muerte del otro, a la que el otro
contraataca vaticinándole sufrimientos horribles. Es la típica
escena de «te voy a poner unas velas negras» pero llevada a
su extremo más macabro, donde con muy mala leche, los personajes
sueltan toda su maldad y juegan a decir la burrada más grande.
Este es el único trailer que he
encontrado en youtube, es bastante cutre, pero es para hacernos una
idea de que iba esto (da escalofrios ver a Jeff Goldblum, Cindy
Lauper y Peter Falk juntos)
El misterio de la pirámide de oro es
una película típica made in 80. Vista hoy en día seguramente nos
parecería una estupidez carente de toda gracia y sentido, pero en su
momento era una más de esas gamberradas que poblaban las sobremesas
de nuestras televisiones. El hecho además de la aparición de Cindy
Lauper aportaba un plus a la película, ya que aunque es una de las
cantantes más grandes de nuestra historia, su calidad como
interprete es absolutamente nula y aportaba un punto grotesco al
conjunto de la película. Tampoco uno se puede explicar como es
posible que Jeff Goldblum fuera de serie B en serie B como alma en
pena, resultando cada película que hacía más estúpida que la
anterior. Incluso la mosca era una serie B, lo que pasa es que esa
película tenía un director fuera de lo común que igual te hace un
peliculón como un tostón como una casa.
Entretenida película, muy de los 80,
problemas de envejecimiento. En el futuro la estudiaran para entender
a la sociedad que nos criamos en esa década prodigiosa.
Basura, ese es el arriesgado nombre de
la serie protagonizado por Courtney Cox. Y lo del riesgo va por la
cantidad de juegos de palabras que pueden hacer contigo si la serie
resulta ser una autentica porquería… que no lo es, pero tampoco es
para tirar demasiados cohetes, la verdad.
Dirt trata sobre la despiadada Lucy
Spiller, editora de la revista Dirt Now, un cruce entre el Hola y
noticias del mundo… bueno, no exactamente, pero es que alguna
portada de la revista encajaba en ese filosofía. Como no podía ser,
la serie gira en torno a lo malísima que es la Cox, lo podrido que
esta el mundo del corazón, etc, etc. Lo de siempre, es decir, el
típico argumento que hace 20 años hubiera sido toda una revelación
pero que hoy en día esta más sobado que el tbo. Y en ese terreno
pues aburre un poco, porque todo lo que pasa es hoy ya moneda de
cambio de habitual entre los programas del corazón de nuestras
sobremesas. Están las típicas historias de posados robados, famosos
que dan chivatazos a cambios de portadas, oportunas filtraciones
dadas por el mismo implicado y todos los etceteras que ya todos nos
sabemos de memoria. El único capítulo realmente novedoso es aquel
en el que un niño prodigio, a lo Macauly Culkin, secuestra la
redacción de la revista porque se ha hecho mayor y ya nadie le
quiere. Lo único que quiere es que le dediquen alguna portada y la
editora se encuentra encantada porque en ese momento, ella tiene la
exclusiva sobre el tema. Ese capitulo es bueno y de lo mejor de la
temporada, aparte de su otro gran protagonista…
XXX interpreta el papel de un paparazzi
esquizofrénico. Esta última parte es la más interesante de toda la
serie no solo porque es un tipo capaz de hacer cualquier cosa con tal
de conseguir la instantánea (en un capítulo me dejaron el cuerpo
totalmente revuelto por una salvajada que se le ocurre hacer para
entrar en urgencias) sino por las paranoias que él solo se monta y
que son totalmente delirantes. En el primer capítulo se cuela en una
funeraria para hacerle fotos a un famosa recién fallecida y a partir
de ese momento empezara a creer que vive con ella realizando todos
los actos típico de una pareja (sexo y esa cosas, vamos) y
convirtiéndose en algo absolutamente demencial. Aunque los guionista
se empeñen en que la protagonista es la Cox, es este personaje el
que sostiene la serie, ya que sus partes son siempre interesantes y
sobre todo originales. Podían hacer la serie con él solo y mandarla
a la niñita a tomar viento, aunque a lo mejor una serie así era
demasiado cargante y excéntrica.
Dirt ha sido una de las series más
afectadas por la huelga de guionistas, ya que cuando acabo en la
cadena se olvidaron totalmente de esta serie y la dejaron morir.
Hicieron bien, porque aunque tiene un pase y tampoco se sufre
demasiado viéndola tampoco merece tener más de una temporada, y con
una y media que ha durado vamos sobrados. No la echare de menos,
aunque su parte lisergica ha merecido mucho la pena.
Ha llegado el calor y mi primer
chapuzón en la piscina me ha traído gratos recuerdos de una de mis
películas favoritas: el Gran Azul. Si tuviera un top cinco de
películas sin duda esta seria una de ellas. Ahora mismo no sé
cuales podrían ser las otras cuatro (el bueno, el feo y el malo, por
supuesto seria otra de ellas) pero el Gran Azul estaría ahí por
méritos propios.
Esta película narra la historia de dos
apneistas y la amistad que se va creando entre ellos a través de su
rivalidad por la consecución del record del mundo de inmersión.
Para quién no sepa que es esto de la apnea, es la inmersión a pleno
pulmón. En la película esto consiste en bajar lo más profundo que
se pueda, aguantar un mínimo para la homologación del record y
tirar para arriba. Evidentemente no bajan a nado hasta lo más
profundo, sino que se ayudan de una especie de deslizadores que les
llevan hasta la marca límite. Así muy fácil, ¿verdad? Pues haz tu
lo mismo y baja más de 50 metros, a ver si no te mueres en el
intento.
Volviendo a la película, es difícil
enclavarla en un tipo determinado de genero porque tiene un poco de
todo. Tiene ligero tono de comedia en alguna de sus partes, más
dramático en otras y sobre todo bastante sostiene un ritmo muy
tranquilo y pausado de principio a fin. No quiero decir con esto que
sea una película lenta, sino que se toma las cosas de una manera
tranquila y sobre todo muy relajante para el espectador, al que la
excepcional banda sonora de Eric Serra le envuelve y le transporta a
los lugares en los que se desarrolla la película. Y para una muestra un botón, a disfrutar del inicio de la película:
El Gran Azul, dirigida por Luc Besson
es para mi, la mejor película de toda su filmografía, bastante
irregular por lo general. Además de la belleza de las imágenes que
desprenden la mayoría de sus planos, tiene un guión bastante
intenso en cuanto nos describe a la perfección la rivalidad que
surge entre dos que se consideran amigos y que a pesar de ser muy
diferentes se necesitan el uno al otro. La banda sonora también
contribuye a que el producto sea el mejor posible, estando
íntimamente ligada a cada escena de la película. Es parte de su
éxito y parte de su ser, es indisociable de las escenas que la
acompañan.
Y como guinda del pastel, la película
cuenta con un final estremecedor, brutal y a la vez precioso que te
deja totalmente desolado ante la decisiones tomadas por sus
protagonistas. Ese descenso a las profundidades es una de las escenas
más conmovedoras que me he echado en cara en mucho tiempo. Tienes
que ver esta película, sea como sea, a lo mejor no te termina de
gustar, pero como lo haga te preguntaras como has podido vivir sin
ella. Simplemente maravillosa.
Las diferencias entre la versión
europea y la americana
Esta vez los americanos no consideraron
necesario hacer un remake de la película, pero no podían estrenarla
tal y como les había llegado del viejo continente. Claro, ¿cómo
iban ellos a permitir tal cosa? Lo primero que hicieron fue cambiar
complemente la partitura original, contratando a Bill Conti para este
menester. No tengo nada en contra del bueno de Conti, compositor
entre otras muchas películas de Rocky, pero es que es una autentica
herejia cambiar cualquier nota de la partitura original de Eric
Serra. Sobre todo porque el trabajo que hizo fue para cambiar el tono
de la película y convertirla en algo más tétrico y misterioso.
Atentos al trailer que se montaron los usacos, que es una de las
cosas más espeluznantes que he visto en mi vida.
¿Pero que coño ha sido todo eso?
¿Están locos? Nada de lo que se muestra en el trailer tiene que ver
con la película, que de esta manera parece una película más de
terror que de cualquier otra cosa. No me extraña que se metiera una
buena hostia en las taquillas americanas, ya que lo que prometian no
tenía absolutamente nada que ver con la realidad.
Pero atentos, que no contentos con
todos los destrozos que hicieron decidieron que el final… no
molaba. Aunque voy a poner a continuación los vídeos, no voy a
contar exactamente en que consiste el original, solo decir que los
americanos consideraron que ese tono y ese final no iba con ellos y
que había que cambiarlo de todas, todas.
A continuación el final original, si
no has visto la película no lo veas, sobre todo porque no te vas a
enterar que esta pasando exactamente.
Para mi uno de los mejores finales de
la historia del cine, sin duda. Espectacular. Atentos a la versión
americana, si no la ves no te la puedes creer
Pero… pero… pero… ¡¡¡¡QUÉ
COJONES ES ESTO!!!! Este es el final más absurdo e incoherente que
he visto en toda mi vida y que destroza todo el sentido original de
la película. Yo llegó a ver esto antes que el otro y me hubieran
entrado unas ganas de matar a alguien tremendas. ¿Cómo pueden ser
tan gilipollas estos tíos? En días así me alegro de no haber
nacido en el «nuevo» continente.
¿Cómo? ¿Otro post de fútbol más?
¡Pero si ya se acabó la maldita Eurocopa! Un momento, ¡si además
es un post que habla de un libro! ¡El primero de este blog! ¡Un
libro sobre fútbol, eso no puede ser posible, me estalla la cabeza!
Efectivamente, la Eurocopa y la pasión
que despierta en los aficionados el deporte «rey» me ha
traído a la memoria Fiebre en las gradas, libro escrito por Nick
Hornby que trata sobre la vida de un aficionado al Arsenal que cuenta
su vida a través de su relación con el fútbol. Para que nos
entendamos todos, lo más parecido a que si un aficionado al Atlético
de Madrid nos contara todas sus desgracias, que son muchas. Y
evidentemente el libro esta lleno de resultados de partidos, de
finales de copa, de partidos lamentables y de cientos de comentarios
sobre tal o cual jugador desconocidos para la gran mayoría del
público (sobre todo cuando habla de años anteriores a los 80). Pero
todo ello enfrascado en el relato de su vida, de su relación con sus
padres, de su divorcio, sus estudios, las novias, las rupturas, etc,
etc. Es el libro de un fanático cuya vida entera gira en torno a su
afición, ya sea el fútbol, la música o las películas raras. Es en
ese contexto donde muchos nos podemos sentir identificados en parte
con las correrías del autor que vive, pero sobre todo sufre, su
afición.
En estos momentos me encuentro
releyendo esta obra y tengo decir que me lo estoy pasando
estupendamente bien con él. Es fascinante comprobar los vínculos
que crea uno con su afición y como acude una y otra vez a ella
aunque sea para sufrir una y otra vez con los resultados. Lo mejor de
todo es cuando cuenta que, ante el inicio de la fiebre futbolera de
su hermanastro, lo arrastra antes que nada a ver a su equipo antes de
que vea que los otros juegan bonito y mejor. Ser hinchas de distintos
equipos habría sido una fractura inquebrantable en su relación y
por eso prefiere que ambos sufran antes que uno de los dos se vea
arrastrado por las mieles del éxito.
Un libro muy divertido y que se
disfruta más si eres uno de esos aficionados al fútbol que no se
deja arrastrar demasiado por su afición. Porque sino, más que
divertirte, puedes empezar a sufrir con lo que estas leyendo. Una
lectura idea para este verano, ligerita y muy edificante.
(Por cierto, si encontrais la edición de bolsillo de punto de lectura mejor, que lo acaba de editar Anagrama a un precio de sablazo autentico)
Adaptación al cine
Como no han llegado a España no sabía
que hubieran realizado la correspondiente adaptación al cine. Y
prefería no haberlo sabido porque… ¿están locos estos
americanos? A ver, primero se hizo la correspondiente adaptación en
el cine inglés, con guión del propio escritor y más o menos una
historia coherente con la que cuenta el libro. Vamos a ver un vídeo
la misma. Por desgracia no he podido encontrar un trailer, solo un
vídeo muy largo del final, pero con ver el primer minuto yo creo que
más o menos se puede captar parte de la idea.
Años después llegan los %&$·$%
americanos y deciden realizar su propia adaptación no del libro,
sino de la película y les sale el siguiente engendro:
¡¡¡PERO QUE COÑO ES ESO!!! Sí, en
el libro se vive alguna relación de este estilo, ¡pero no va de
eso! Estos mamarrachos convierten cualquier cosa en una estúpida
historia de amor.
Durante la vida de una persona hay verdades inmutables, como que la gravedad hace que te caigas al suelo o y que el número de planetas del sistema solar son nueve. Luego se podrán reunir un grupo de sabios tocapelotas y decir que no, que en realidad solo hay ocho planetas. Pero eso no borra a Plutón de los mapas estelares, que seguirá estando por siempre jamás en nuestroscorazoncitos.
Otras de esas verdades inmutables versaba sobre el fútbol y la selección española: nunca ganamos nada. Está esa Eurocopa del 64, ganada en el Bernabeu y con Franco en el palco, todo muy sospechoso la verdad. Encima en el Nodo tuvieron que trucar el gol, echadle un vistazo al vídeo. Pero eso de que los rusos tuvieran el vídeo bueno y no nosotros suena a chamusquina, ¿eh?
También esta la medalla de oro conseguida en las olimpiadas de Barcelona. Vaya, otra vez en casa y con el equipo que se manda a las olimpiadas, que es como el sub21 con dos o tres parches. Y a la misma hora se jugaba la selección de hockey hierba femenino la medalla de oro que también gano. Y el hecho de meter a dos deportes tan distintos en el mismo párrafo es indicativo de que no era el gran título que esperábamos.
O Eurocopa o Mundial, todo lo demás se agradece, pero no es lo mismo. A partir de ese argumento giraba mi vida y la de muchos españolitos. La de horas que me habré tirado discutiendo las posibles causas de cada fracaso, rememorando cada error garrafal, recordando cada tanda de penaltis fatídica. Años y años de reunir argumentos, de contrastar hechos, de saberse de pe a pa los nombres de Cardeñosa, Arconada, Eloy, Julio Salinas o Al Gandur. Era algo adquirido a los largos de muchos años de decepciones y cada dos años era el tema estrella a sacar en cualquier conversación.
Pero van y ganan. Y entonces, todo deja de tener sentido, hablar de mal fario empieza a resultar absurdo y el nunca ganamos nada queda como algo del pasado. A partir de ahora hay que cambiar el chip y empezar a hablar de una selección triun… fa… no me sale. Y hay que decir que podemos gan… gan… gan… Maldita sea, es imposible. Y encima ahora mis hijos creceran pensando que su selección es la mejor del mundo y hasta gana campeonatos y todos. Otra brecha generacional que se abrirá entre nosotros.
Primero fue el vídeo beta, luego el LP y ahora la selección española, ¿qué sera lo siguiente? Es duro hacerse viejo y que las cosas dejen de ser inmutables. Maldita sea, ¿por qué habéis ganado?
Cuando vimos el partido que Rusia le hizo a Holanda nos entro la mieditis aguda. Lo que no sabíamos es que los que tenían el miedo metido en todo el cuerpo eran los rusos, a los que el 4-1 del partido de la primera fase les ha pesado como una losa. Hemos jugado muy bien, eso sin ninguna duda, pero es lo que rusos han sido una autentica nulidad en el campo, no han tenido en ningún momento el balón y no sabían que hacer. Ha sido el partido más fácil de toda la Eurocopa.
Después de pasar el Everest que significaban los cuartos para nosotros todo parece venir más rodado. En este partido no hemos tenido ni la décima parte de tensión que tuvimos entonces, ni siquiera la hemos necesitado. Yo estaba un poco preocupado en la primera parte, porque aunque estábamos dominando claramente el partido ya me veía otra vez en la prorroga en los penaltis, y aunque pasáramos daba rabia llegar a la final con otro 0-0 en el historial. Pero en la segunda parte nos los hemos comido, se ha jugado de una forma espectacular y no había duda quien era el vencedor sobre el terreno de juego.
¿Sabéis cuál creo que es la diferencia entre esta España y la de otras ocasiones? El medio campo. No por la distribución de juego, sino porque no perdemos nunca el balón y no dejamos construir al contrario. Esta claro que los jugadores que tenemos arriba también marcan la diferencia, pero lo que hacen en su terreno Xavi, Iniesta, Xavi Alonso, Cesc y sobre todo Marcos Senna es espectacular. Aunque a nosotros no nos salgan las jugadas da la impresión que a ellos no les va a salir nunca nada porque no les vamos a dejar tener nunca el balón. No creo que sea tanto el sistema de juego que estamos utilizando (nada del otro mundo) sino más bien la calidad de quien esta ahí detrás. No saben que pedazo de jugador se han perdido los brasileños al no llamarlo para su selección. Y Cesc es la leche en verso. Deberia ser titular en todos los partidos, ¡qué grande!
Ahora a comernos a Alemania. Esos sí que son expertos en jugar esta clase de partidos, pero han tenido la desgracia de encontrarse con una de las mejores España de toda la historia. Estoy convencido de que vamos a ganar, no me cabe en la cabeza otro resultado.