
En el día de hoy, en el que nos
enfrentamos a las huestes futbolísticas rusas, ¿qué mejor que
recordar una de las películas más antirusas que nos hemos echado en
cara? Estamos hablando de la maravillosamente mala Rocky IV.
El argumento de tal magna obra es el
siguiente: un ruso muy malo pero que muy malo y lleno de esteroides
hasta las cejas reta al gran campeón mundial Rocky Balboa. Pero este
vive en su mansión rodeado de lujos y esperemos que tambien de
drogas y prostitutas, y se niega en redondo en partise el careto con
un tío más grande y más fuerte que el. Así que ahí acaba la
película y nos libramos todos de este suplicio… ¡no! En realidad
lo que hacen es buscarse un segundo plato, en este caso Apollo Creed,
interpretado por el gran Carl Weathers, al que Rocky partió la cara
varias veces en anteriores películas, lo que les ha convertido en
grandes amigos. El combate entre estos Ivan Drago (claro, siendo ruso
como se iba a llamar) y Apollo nos da la primera escena
quecoñoestoyviendo de toda la película. Atentos que aunque no lo
parezca, es el inicio de un combate de boxeo:
No soy capaz bajo que circunstancias
etílicas escribirían los guionistas esta escena. O quizá hicieron
un ejercicio de metalenguaje convirtiendo a Ivan Drago en una
encarnación del espectador que asiste horrorizado a la barbarie del
imperialismo americano. Lo que sea más lógico.
Como no podía ser de otra forma, el
ruso le mete hostias hasta en el carne del videoclub y Apollo la
palma en el ring, librando de esta forma a Carl Weathers de aparecer
en las siguientes partes de la saga. Rocky clama venganza y como que
para chulo él, le va a meter una paliza que te cagas al rubito este
pero en Rusia, en su casa, para que vean los malditos comunistas como
se las gastan los americanitos de pro. Su entrenamiento en el país
de lo malvados rojos es otra de las escenas más alucinante,
tremendas y lisérgicas de toda la película. Yo la habré visto unas
100 veces, sin bromas, no sé que tiene que me hipnotiza.
La música me pone los pelos de punta,
en serio. Me parece maravillosa y lo mejor de la película sin lugar
a dudas. Bueno, sin más dilación, nos vamos al combate final donde
hay una regla clara: PROHIBIDO BLOQUEAR. Si el contrario te lanza un
golpe directo, tienes que comertelo, a ser posible con patatas. No
hay excepciones a la regla, si lanzas, pegas, como tiene que ser el
boxeo bueno de verdad. Vamos con un clip de sus mejores momentos:
¡Grandioso! No había visto un combate
tan bueno desde… la última vez que vi Rocky IV. Además, está
todo ahí. Lo generales rusos en primera fila, la hoz y el martillo
por doquier y ¡Gorbachov asistiendo al espectáculo! Al final del
combate, cuando Rocky gana (¿lo dudabais?) todo el pabellón se pone
a gritar el nombre de Rocky e incluso el propio Gorbi se pone de pie
a aplaudir al héroe americano, ¡bravo! Ah sí, que se me había
olvidado que el potro italiano da un discursito de amistad y
hermandad entre los pueblos rusos y americanos, etc, etc. Atentos a
la frase que soltaba: «¡Todos podemos cambiar!». Se me
salta una lagrima.
Rocky IV fue la película que más
recaudación obtuvo de toda la saga. Se estrenó en un momento donde
la guerra fría estaba en pleno apogeo y le hablaba de tu a tu al
público americano, que se veía reflejado en la figura del pequeño
pero peleón boxeador. La verdad es que tengo que reconocer que a mi
esta película me alucino en su día, cuando era mucho más pequeño
y era todo un hit entre nuestro grupo de amigos. Y es que tras volver
a ver varias escenas en youtube tengo la impresión que era una
película claramente destinada un público prepuber, entre los 12 y
los 15 años. En esas edades la película triunfa, fuera de ahí…
Además, esta claro que es una película de su tiempo, de cuando la
guerra fría asolaba al mundo. Hoy en día parece todo una broma de
mal gusto.
Eso sí, para una tarde con los
amigotes ideal. Es más, yo te la recomiendo para verla hoy antes del
partido, ya veras como te pone a tono para animar a los nuestros.




La verdad es que la fase previa (la primera fase, vamos) de España empieza a producirme pocas emociones. En el anterior mundial empezamos ganando 4-0 a la “potentísima Ucrania” y caímos donde siempre.. ah no, que caímos en octavos, que cosas. Y en la anterior Eurocopa empezamos ganando también a Rusia por 1-0 y también caímos en cuar… ah no, que ni siquiera pasamos la primera fase, en un grupo donde también esta Grecia, ¡cómo ahora! Bueno, eso no es que produjera ninguna emoción, más bien fue asco por hacer el ridículo. Pero ahora espero que mínimo
