
¿Me gustara el nuevo doctor? ¿Sufriré
por verle con una cara diferente? Estas preguntas las he escuchado
varias veces cuando la gente se refiere a esta temporada. La primera
acabo con la marcha de Eccleston y la correspondiente transformación
que nos llevaría al nuevo doctor: David Tennant. No sé vosotros
pero yo he visto de una manera u otra al Doctor en la tele desde que
era bastante pequeño por lo que el doctor para mi siempre ha sido
otra persona. No es que este habituado a los cambios es que es ley de
vida y el doctor cambiara de rostro por los siglos de los siglos. Que
me da pena que cambien de actor pues sí, un poquillo, no voy a negar
que no. Cuando me entere que se iba Eccleston me apene algo ya que me
hacia bastante gracia la manera histriónica en la que interpretaba
el papel, pero bueno, hasta otra noveno doctor.
¿ Y Tennant que tal lo hace? Pues
Tennant es simplemente el doctor. No es que lo interprete bien o que
le haya código el aire al personaje es que simplemente es él. En
los primeros episodios el personaje anda un poco perdido debido a
todo el rollo de la regeneración y que necesita tiempo para volver a
ser él mismo, pero una vez perfectamente sano y completo de los pies
a la cabeza no te encuentras con un actor que este interpretado sino
con el personaje en sí. La palabra naturalidad deberia estar
asociada al diccionario a Tennant y es que se nota cuando uno es
actor de la Royal Shakespeare Company.

Centrémonos en la serie, ¿qué nos
depara esta segunda temporada? Pues todo lo bueno que tenía la
primera pero aumentando y llevado mucho más allá. Los primeros
episodios son un poco flojos debido a que el doctor anda un poco por
uvas y no se termina de enterar de que va la vaina, no están mal
pero no matan. Sin embargo el cuarto capítulo «The Girl in the
Fireplace» es una autentica maravilla de esas que te hacen
arrepentirte por haber dudado de la serie ni un solo segundo. Es un
capítulo en el que el Doctor y compañía irrumpen en la vida de una
persona a lo largo de toda su vida para defenderle de los ataques de
unos seres malvados y que te deja con el alma compungida con su
final, totalmente lógico pero cruel. A partir de ese capítulo es
donde ya se quedo enganchada mi señora que hasta ese momento había
mantenido que la serie era una tontería con algún momento bueno.
Ese y Love & Monsters, el capitulo aquel de los pirados a lo
Expediente X que convierten al Doctor en una obsesión en su vida. Y
es que ese final con la baldosa se las trae… Por cierto, mis hijos
están encantados con la serie, desde el capítulo 1, ellos sí que
saben.

El momento cumbre de la temporada llega
como en la anterior en los últimos capítulos, a partir de que Rose
anuncia su muerte (lo hace en los avances de los capítulos y es
parte de la gracia de los mismos) y te van mostrando imágenes de
miles de extraterrestres atacando la Tierra. Este final es el
compendio de toda la temporada ya que van apareciendo todos los
personajes que se habían quedado atrás y que son actores
fundamentales en la impresionante batalla con las fuerzas invasoras.
La resolución es otra vez un deux ex machina como una casa, pero tan
bien llevado con tanto sentido y lógica que parece que lo llevaran
preparando desde el capítulo. Y el final es antológico, de esos que
no se olvidan, ¡qué maravilla!
Si en la primera temporada esta serie
era muy buena, en esta segunda ya termina de despegar y se convierte
en una maravilla que cualquier aficionado a la buena televisión
debería haber visto. Una gozada, y ahora vamos a por la tercera que
desde el principio ha empezado a todo trapo.










