Estoy viejo para una película de tres horas



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Al gran Gaiman
le hacen en su blog una interesante pregunta:

I’ve come to realize that you haven’t
made mention of the Watchmen movie here or on Twitter. I know you and
Alan Moore are chums and was wondering what you thought of the movie?
Have you had a chance to see it?

A lo que el genio responde:

Never saw it. Kept waiting for someone
whose opinion I respected or at least who has the same tastes that I
do to tell me «It’s amazing, you have to see it, you’ll love
it!» but instead I kept hearing, «Well… it’s got some
good bits, the opening title thing, you’ll like that, and actually,
the end is pretty good, you don’t miss the squid… and… well, the
plot’s a bit all over the place and… I mean, they really pay a lot
of attention to recreating scenes from the comic, sometimes a bit
pointlessly and…you know they’re all superheroes now, not just Dr
Manhattan, I mean they can all do super stuff… and, well, it’s
definitely got some good bits…» over and over. I’ll probably
catch it on HBO sooner or later. Maybe even be pleasantly surprised.

Madre mía… ¡pero si es exactamente
lo mismo que pienso yo! ¿Cómo era aquello de que los grandes genios
piensan igual? Algunos de vosotros que estaréis leyendo esto ahora
mismo seguramente ya la habréis visto y no podéis compararos con
dos genios como nosotros. No se puede tener todo…

Ya en serio, este tema viene de mi otro
blog
y es que a día de hoy sigo sin verla la película. Un día
estuve a punto de hacerlo pero…

En el último capítulo de Como Conocí
a vuestra madre llamado Murtaugh, Ted hacía una lista de cosas que
ya no podía hacer porque no era la suficientemente joven para
hacerlas. Era la lista de Murtaught, basada en el personaje de arma
letal
y su propensión a decir una y otra vez «I’m gettin’ too
old for this shit». Yo no tengo una lista parecida, pero cuando
fui al cine a ver Las dos torres me di cuenta que estaba ya muy viejo
para aguantar una película de tres horas. Tenía un dolor de trasero
brutal y a mitad de película me di una vuelta por el hall del cine
para estirar las piernas. Me daba igual que me perdiera un trozo,
aquello era insoportable.

Cuando yo era bastante joven recuerdo
que en los cines se hacía un descanso a mitad de película. Cortaban
la proyección y encendían las luces. En películas cortas te
sentaba como una patada en las narices, pero en películas de 3 horas
se agradecía, anda que no me acuerdo yo lo bien que me sento en JFK
visitar el bar del cine…

Pues eso es parte de lo que me pasa con
Watchmen, que entre las criticas tibias que esta teniendo y las pocas
ganas que tengo yo de pasar en una sala tantas horas pues eso. Cuando sea inmensamente rico me construiré mi propia sala de cine y
cortare la película cuando a mi me da la gana, pero mientras tanto
tendré que conformarme con el dvd de mi casa y los aperitivos que
tengo por la cocina… pues oye, no es mal plan.

3 comentarios en “Estoy viejo para una película de tres horas

  1. Pues la verdad es que yo no pienso como vosotros, genios (aunque realmente ni tú ni Gaiman la habéis visto). Mi opinión es parecida, con dos detalles: que no me gustó el final nuevo, y que al final sí capta parte de la estética del cómic pero nunca su espíritu. Vamos, que algún punto bueno tiene pero es una mierda, no la veas que te vas a poner malo.
    Stuff, no shit… 😛

  2. «cuando fui al cine a ver Las dos torres me di cuenta que estaba ya muy viejo para aguantar una película de tres horas»
    La verdad es que eso lleva a una reflexión interesante, porque creo que la raíz del tema no es la duración, sino el empobrecimiento de las adaptaciones al cine actuales.
    ¿El Padrino se te hace largo? A mí desde luego no. Igual que puedo ver los episodios 4 y 5 seguidos, o tres episodios de The Wire… Es un poco excesivo, pero lo puedo hacer. Sin embargo Las Dos Torres y El Retorno del Rey fueron son una tortura digna de Saruman.
    Es curioso porque el libro (Tolkien lo concibió como uno aunque se publicara en tres partes) al fin y al cabo adolece del mismo problema de base. Al final de la primera parte, parece que Frodo va a llegar a Mordor y le queda lo más grande; todavía nos mete Tolkien un montón de «relleno» no directamente relacionado con la trama principal del Anillo. Y más aún, cuando ésta se resuelve aún quedan páginas y páginas en la Comarca para la despedida final. Pero el mérito está en que te da igual, no quieres que nunca se acabe. Con la segunda y tercera película es al revés. Son insufribles.
    Luego te cansas de leer, cuando han pasado unos pocos años y ha podido reposar el impacto de la trilogía, que Peter Jackson lo hizo perfecto… pero para mí si ese espíritu se pierde, no puedo decir que sea una adaptación a la altura del original. Y con Watchmen pasa lo mismo a mayor escala. Esa emoción y esa implicación con los personajes del lector no está en la pantalla.
    Lo podemos llamar dictadura de los clichés del cine de acción y de los efectos especiales, de la forma sobre el fondo, pero a lo mejor (y sólo a lo mejor) es que tenemos lo que nos merecemos, por llenar las salas con la última chorrada de Michael Bay.

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