La nueva serie de Joss Whedon es una
cosa extraña. Con un guión bastante incomprensible en ocasiones se
esta pegando una bonita en cuanto a las cifras de audiencias
televisivas. Sin embargo tiene un no sé que, que se yo, que te atrae
como una polilla a la lux. Dollhouse por ahora es una serie que no
pasa de decente, pero que tiene pinta de convertirse en algo muy
grande a poco que la dejen, ya veremos si le dan tiempo. Hasta ahora
solo han emitido cuatro episodios de esta serie, así que quizá sea
un poco apresurado hacer un juicio de valor, aunque esto es internet,
esto es un blog, ¿para qué esperar más?
Dollhouse es la historia de una especie
de empresa privada llamada como el título de la serie que tiene una
serie de agentes, los Activos, a los que se les implanta una nueva
personalidad según el tipo de misión que tengan que realizar.
Cuando terminan se les borra la memoria y vuelta a empezar. La
empresa como no, cobra una pasta gansa por ello pero los Activos
pues… esto… la verdad es que no termino de entender que ganan
ellos con esto, ya que cada vez que se les borra la memoria parecen
zombies que vagan por la «casa de muñecas» haciendo
ejercicio o comiendo. No es como si fuera uno de esos casos de «tengo
que servir a mi país» y se prestan a lo que sea por ello, no,
aunque en un capítulo insinúan muy por encima que algo de eso puede
haber. Pero por ahora ninguna pista concreta excepto que muy legal no
parece, ya que un agente del FBI esta detrás de ellos.
Aún así la premisa de la serie da
lugar a pensar que estamos ante una serie a lo Alias, con Eliza
Duskhu en plan Sidney Bristow, pegando tiros y hostias en cada
misión. Y tiros y hostias hay, pero misiones pues… esto… Resulta
que aunque hay misiones típicas de agente secreto, también las hay
simplemente de salir el fin de semana con un tío. Sí, sí, como lo
leéis, en plan «me gustaría tener una novia perfecta que fuera
conmigo de acampada». Y eso implica sexo amigos, ¡viva! Por eso
me cuesta comprender que es lo que sacan los activos de todo esto o
simplemente que papel cumplen en las misiones. En el tercer capitulo
a uno de ellos le meten una personalidad totalmente inútil y que
solo sirve para estorbar a la protagonista. Al final del capítulo y
si estas dispuesto a hacerte una paja mental puedes encontrarle
cierto sentido a aquello, pero la verdad es que cuesta bastante.
Así que, ¿qué tiene esta serie? Si
fuera la típica serie episódica de misión por capítulo seria un
completo desastre, porque es lo más flojo de la misma. Lo más
reseñable es la trama de fondo que en el cuarto capítulo ha
empezado a ocupar gran parte de la serie y que se plantea como algo
muy interesante: los activos empiezan a tener recuerdos de sus vidas
pasadas y uno de ellos esta saboteando las misiones. Ahí es donde la
cosa empieza a adquirir otro cariz y se desvela como un complejo
puzzle con muchas más implicaciones de las que se ven a simple
vista. Si las cosas siguen por ahí esta puede ser una gran serie, a
mi su último capítulo me ha entretenido mucho y me ha gustado
bastante.
Sin embargo la audiencia le esta dando
la espalda, como es de esperar viendo el extraño discurrir de
capítulos y la dificultad en discernir algún rumbo. Los
espectadores deben estar totalmente perdidos, como yo lo estoy, y
supongo que solo los muy fieles a Whedon (yo no lo soy) aguantaran
carros y carretas. Habrá que fiarse de la paciencia de la Fox, que
la verdad nunca ha sido nada de lo que fiarse, pero es que esta serie
puede terminar siendo algo grande si le dan cacha. Espero que los
directivos entienda eso, que a la larga esta serie puede terminar
dándoles grandes beneficios. Cada capítulo es un poco mejor que el
anterior, a ver donde nos lleva esto.