Esta serie cuenta con un cebo para
atrapar a todos los incautos adictos a las series de televisión
que casualmente pasaban por allí: Kristen Bell. Con ese
reclamo que mínimo que ver el primer episodio a ver si merecía
la pena. Y empieza el capítulo , suena la voz de Kristen en
off, en su papel de Gossip Girl, como si fuera la protagonista y se
pone a hablar del resto de personajes de la serie. Entonces calla
y…. volvemos a oír su voz al final del capítulo. Esto
es un timo en toda regla, ¡no sale en un solo fotograma! Pero
ya te has tragado la serie y es posible que quizá veas el
siguiente capítulo.
¿Qué tipo de serie es
Gossip Girl? Vamos a ponerlo fácil, es una serie de niños
pijos y ricos donde una chica se ha acostado con el novio de su mejor
amiga y su hermano esta ingresado por un intento de suicido y se
enamora de un chico cuyo padre estuvo saliendo con su madre y la
antigua amiga de su novio aparece para volver a hacerle tilín
y… ¡En efecto, esta serie es un al salir de clase en toda
regla! Tenemos los típicos amorios, los ahora me acuesto
contigo y mañana contigo y los “no te perdono” que duran
cinco minutos. El argumento recoge todos y cada uno de los tópicos
de este tipo de series y debería ser la cosa más
infecta que echarse en cara… pero no lo es.
Resulta que me he tragado todos los
capítulos de la serie y es algo por lo que me debería
sentir avergonzado, pero no lo estoy… del todo. Tengo que reconocer
que aunque la serie no es la hostia, mantiene un curioso equilibrio
que esta a punto de empujarla al desastre a cada momento, pero que no
lo hace. Un poquito más de ñoñeria, de
romanticismo o de culebronismo hubieran convertido la serie en una
autentica mierda, pero por algún motivo extraño se
mantiene al borde, mirando al abismo.
Aunque ahora que lo pienso, es posible
que la sensación de avance que se tiene en cada capítulo
sea el secreto de que al menos no apaguemos el televisor. Me explico
con un ejemplo:
En un “desliz”, una de las
protagonistas se acuesta con el chico que odia a muerte para a
continuación volver con su novio de toda la vida como si no
hubiera pasado nada. Este argumento en cualquier serie hubiera dado
para toda una temporada entera de “se enterara, la pillara”, pero
aquí en un solo capitulo se lo ventilan todo. Hay un chivateo
a la tal Gossip Girl (que mantiene un blog de cotilleos), ella lo
publica, se enteran todos y se dicen las cosas a la cara llamándose
guarra y lo que haga falta. Lo “novedoso” es que inmediatamente
sacan el tema y se lo ventilan, no dando tiempo a que el espectador
se aburra o le entre el hastío de ver lo mismo de siempre.
La verdad es que es una serie que no
recomendaría a nadie, pero que si terminas viendo un capitulo
puede que te quedes enganchado como un bobo y no entiendas muy bien
porque. Yo al final no sé si me ha gustado o no, pero me la ha
tragado y me tragare la segunda temporada cuando la emitan. ¡Qué
cruz!








La Fox tenía en la nevera tres capítulos de House por si los guionistas entraban en razón y abandonaban la huelga a tiempo. El fin de esta llegó, pero un poco tarde para todas las series, que prácticamente tenían que empezar a enfilar el final de temporada el mes que viene. Así que a la Fox no le quedo más remedio que emitir estos tres capítulos, que se sitúan tras el final de la Operación Operación que se montó el doctor House. Y hemos vuelto a lo de siempre, claro, al caso de la semana con House y sus ayudantes errando el diagnostico una y otra vez, eso sí, esta vez con muchas más piezas en el tablero, su equipo, su ex-equipo, alguna que otra sorpresa inesperada…