"En serio, yo- respetando siempre el gusto de cada uno y tal- soy incapaz de comprender el éxito de esta serie, muy especialmente entre los seguidores de comic de superhéroes."
Y es que claro, uno es seguidor acérrimo de los cómics de superhéroes y pasa lo que pasa...
Heroes no es una mala serie, pero tampoco es una serie extraordinaria ni maravillosa. Vamos, que hay unas cuantas que se emiten ahora mismo que la superan. Toda su fama le viene de la primera temporada, en la que sorprendió a propios y extraños porque era un concepto totalmente original... en televisión. Bueno, exactamente tampoco era muy original, que ya habido engendros como Mutante X en pantalla, pero la forma de contar la historia y de acercarse desde un supuesto punto realista a la existencia de los superhéroes fue lo que la hizo abrirse hueco entre la audiencia que la aupo hasta lo más alto.
Tengo que reconocer que los primeros capítulos de la serie me gustaron pero no me parecieron la hostia. Tenía su aquel, pero tanto como para hacérselo encima, como que no. Cada capítulo era mejor que el anterior, pero no me terminaba de emocionar. Hasta que llegue a ese capítulo donde Hiro viaja al pasado para intentar salvar la vida de la camarera que es asesinada brutalmente. Ahí si que la serie pego un salto de calidad ya que se concentró más en narrar una historia puntual y muy emocional que en seguir dando saltos de aquí para alla sin saber donde ir. Otro capítulo extraordinario fue el del relojero, o la vida de Sylar, que es otra pieza maravillosa de ingeniera que te deja sin aliento. Y el final estuvo bastante bien, o al menos a mí gusto, ese sacrificio final por parte de los heroes fue esplendido.
Pero llego la segunda temporada y la
cagaron. No voy a extenderme mucho más, ya que escribí un post al
respecto
que incide en todos los aspectos negativos de la temporada. Pues en
la tercera... ¡lo han vuelto a hacer! Empiezo a pensar seriamente
que la culpa de todos los males la tiene el que no se atrevan a matar
a los personajes. En la primera temporada lo hacían y aquello era
dramático, el pintor, el marido de Niki, la chica aquella que se
estaba liando con Mohinder, la dulce camarera... Esta empieza con un
personaje metiéndole tiros a otro que no tiene poderes curativos ni
nada... ¡y se cura milagrosamente! En otro capítulo matan a Ando y
automáticamente el cerebro empieza a carburar: sera un clon, o un
doble, o su hermano gemelo, o un tipo del futuro, o del pasado, o un
truco, o lo que sea, pero no esta muerto. Y efectivamente, no hay
huevos, así que la escena en la que Ando es atravesado por una
espada se observa con un indiferente: bah, si no le ha pasado nada. Y
ahí es donde la pierde mucha credibilidad y donde todos los defectos
de los cómics aparecen: si da igual lo que pasa, ya que nadie muere
nunca¿a quién le importa la serie? Encima en un ejercicio de malabarismo espectacular nos cuentan que Claire no puede morir jamás, lo que hunde totalmente la premisa que dió origén a la serie, ¿se estabán dando cuenta de eso al meter esa frase?
Por otro lado, como lector habitual de superhéroes tengo que decir que es algo natural para mi ver la serie. Es decir, es como comprarse el número 483 de Spiderman, que no sabes si lo haces porque te gusta el personaje o porque llevas tantos años leyéndolo que se ha convertido en algo habitual en tu vida. Para mi Héroes me habla de tu a tu y aunque soy capaz de reconocer fácilmente que la calidad de la serie no es demasiado elevada, sobre todo en su último tramo, la veo con más gusto y con más agrado que otras series de mejor factura. El principio de la tercera temporada fue: "¡están plagiando días del futuro pasado!" Pero aún así me quede a verla a reconocer lugares comunes y a intentar adivinar por donde iban a ir los tiros. Es mi comida habitual, y a mi me gusta, aunque a veces sepa a rayos.
En teoría, a partir de ahora la tercera temporada es cuando tiene que empezar a mejorar, ya que están a punto de reunir al supergrupo de villanos que se supone dará caña al resto de personajes. Veremos si es así, ojala remonte un poco, porque sino menuda decepción.




