Archivos Música: Noviembre 2008

cdvinilo.jpgPoneos cómodos que vamos a empezar por el principio. Cuando yo era joven... esto... cuando yo era adolescente y conseguí tener algunas perrillas de vez en cuando me compraba un disco. Y digo de vez en cuando porque nunca tenía mucho dinero (entre los tebeos y el cine poco quedaba) y porque yo era muy exquisito. No es que tuviera que comprarme una obra maestra cada vez que iba a la tienda, pero todos los discos tenían que tener al menos 3 canciones excepcionales en ellos antes de que yo hiciera cualquier desembolso. Quien dice 3, dices 2, no nos vamos a poner timisquimis, pero al menos tenía que tener la sensación de que aquello valía la pena, que no estaba tirando el dinero a la basura. Vamos, que cuando podía y me apetecía me compraba un disco.


Por supuesto, ya entonces circulaban las grabaciones no originales de los discos de mano en mano. En aquella época que el mp3 era algo del futuro y que el cd era un rumor extraño las cintas de cassete y los aparatos de doble pletina eran los reyes de la fiesta. Incluso en el rastro había varios puestos con un montón de cintas grabadas y caratulas fotocopiadas preparadas para la venta. Que recuerdos, esos discos grabados con el sonido de la aguja cayendo o esos cortes de radio con el locutor hablando cuando le venia en gana. En fin, que parece que estoy hablando de la prehistoria, pero a lo que iba, es que entonces cuando uno podía se compraba el disco y cuando no, pues se lo grababa un amigo o lo conseguía de otra manera. Sin internet de alguna manera había que apañarse y nos apañábamos, claro que nos apañábamos.


Pero uno va creciendo y se va haciendo mayor y pierde la inocencia. A medida que tenía un trabajo y más posibilidades de comprarme discos, mis conocimientos sobre la industria discográfica iban subiendo. Resulta que de un disco el porcentaje que se lleva el artista es ridículo, pudiendo variar dependiendo de cada uno, pero que a no ser que no seas muy famoso no supera el 5%. El resto se va entre la discográfica, la tienda, la empresa de grabación, etc, etc. Vamos, que cuando yo me compraba un disco en realidad le estaba dando migajas al artista a la vez que apoyaba económicamente a una poderosa industria. Lo que en principio no es tan grave ni para rasgarse las vestiduras, pero poco a poco ira calando, sobre todo cuando se junte con otro elemento que veremos más adelante.


Porque antes tengo que detenerme en la calidad de los discos y lo que mencionaba sobre que al menos 2 ó 3 canciones del disco tenían que ser excepcionales. Tengo discos enteros que son una autentica delicia oírlos, no es que sean obras maestras pero todas las canciones son como mínimo buenas. Hace muchos años que se estila el hacer una canción pegadiza, seguramente realizada por el estudio, y venderte el disco a través de ella. Cuando te lo compras sueles descubrir para tu horror que la acompañan nueve atrocidades que te hacen desear matar al artista y a toda su familia. Puede sonar exagerado, pero es que hoy en día es rarísimo comprarte un disco y decir: me han gustado todas las canciones. O simplemente he escuchado más allá de la tercera sin que me duelan los odios. Eso poco a poco te marca.


Y llegó internet y los formatos digitales y la facilidad para conseguir música aumento exponencialmente. Y entonces podías escuchar un disco entero antes de comprártelo y descubrir la farsa o simplemente podías no comprártelo. Yo seguía haciéndolo, pero gracias a las nuevas tecnologías me iba volviendo más selectivo. Si solo me gustaba una canción me la bajaba y punto, pero si me gustaba mucho el artista y tal hacía lo imposible por conseguir su disco, aunque lo tuviera descargado. Me parecía lo correcto y lo más justo. Y no veáis a veces lo que me ha costado conseguir un disco, porque encima claro, uno tiene sus gustos y no suelen estar en el top 10 de ventas. Me he recorrido montón de tiendas, he hecho viajes al pueblo del lado para visitar una tienda de discos en concreto e incluso los he llegado a pedir a través de amazon si no se distribuía en nuestro país. Y me sentía bien haciéndolo, y me gustaba, era parte de la experiencia de la música.


Pero, porque todo tiene un pero, a la baja calidad del conjunto del disco, la fácil accesibilidad de la música por el morro y el dineral que se llevaban las discográficas se les unió un nuevo elemento, la lucha por los derechos de autor. De la noche a la mañana, los artistas que conocía de toda la vida me estaban llamando ladrón a la cara. Sí, yo descargaba música, ¡pero también me la compraba! Y encima se inventaron un canon con el que me clavaban cada vez que a ellos les viniera en gana. Me sentía insultado, maltratado y estafado en distintos aspectos. No sufrí ningún tipo de iluminación ni me caí de un guindo de un día para otro ,pero si poco a poco me fue minando y haciéndome que viera con malos ojos el comprar música. El precio de los cd fue lo que termino por matarme, ¡18 euros por eso! Era más caro que ir al cine, que comprarse un libro, un tebeo, y con el tiempo incluso que un dvd. Así que un día cualquiera sin darme cuenta deje de comprar discos. Simplemente deje de creer en ellos y me prometí que solo lo haría en casos muy excepcionales, cuando quisiera apoyar al autor.


La culpa no es de las nuevas tecnologías ni de la mal llamada piratería ni de otros tipos de coyunturas. La culpa es de la propia industria que me ha tratado fatal como cliente y me ha hecho abandonarlos totalmente. Si mueren no me importa, yo sé que la música vivirá por siempre, solo que a lo mejor deja de haber multimillonarios que no hacen otra cosa que llorar en la tele porque no les alcanza para comprar otro ferrari. Y ese día me alegrare muchísimo.


| 7 comentarios | Sin trackbacks
Puede parecer el título de post más estúpido que hayáis leído en mucho tiempo, pero hay que reconocer que tal como están las cosas es un hecho histórico, al menos en mi vida. Hace muchísimos años que no me compro un Cd, tanto que no recuerdo cuando fue la última vez que lo hice ni que compre exactamente. Entre los precios, el fácil acceso a la música a través de internet y diversas movidas sgaenianas me había prometido a mi mismo que solo compraría un disco cuando quisiera apoyar realmente a un artista. Y alguna que otra vez estuve tentado de hacerlo, pero entre que me costaba encontrar los discos (en el hipercor les parecía raro que preguntara por un disco que había salido hace seis meses, pues tranquilo majetes, a mi mula no le parece rara esa medida del tiempo) y que no pensaba pagar 18 euros por una sola canción que merecía la pena del disco pues no pasaba por caja. Pero el día por fin ha llegado y mira que me ha costado decidirme. Me pase dos o tres días por delante de la sección de música y miraba la caja con recelo. Dicen que es como montar en bici, que nunca se olvida, pero a mi me estaba costando lo suyo hacerlo. Pero al final lo hice, metí el cd junto con una compra que hice de comida para disimular y mire a otro lado cuando la cajera lo pasaba por la maquina de rayos láser. Ha costado, pero al final ha ocurrido.


retalesdecarnaval.jpg

Hijos, sí estáis leyendo esto cuando seáis mayores, así eran los discos que se compraba papa. Seguramente en vuestro futuro lleno de robots y coches voladores estas cosas ya no existen, pero que sepáis que cuando erais pequeños me rallasteis unos cuantos. Pero bueno, a quien le importa, ahora ira todo por el ultraeter o cualquier invento similar.


Hablando totalmente en serio, mi intención al comprar al disco es única y exclusivamente para apoyar a los artistas, a los que idolatro completamente y no me avergüenza decirlo. El problema es que seguro que entre la comisión de la sgae, del centro comercial, del que grabo el disco, etc, etc, de los 15€ que he apoquinado, seguramente les llegue algo así como 50 centavos a los verdaderos artífices de la obra. Me siento de la misma manera que si me los hubiera encontrado en el metro cantado y les hubiera arrojado una moneda.


En cuanto a la elección del disco, ya sé que muchos pocos de los que os pasáis por aquí detestáis este tipo de música. Aunque os maldiga y os desee una muerte lenta y dolorosa, saber que os entiendo y que cada cual tiene sus gustos y todo eso tan bonito que se dice para quedar bien cuando no te queda más remedio que aguantarte porque te gusta lo que te gusta. El tema es que yo me sentía mucho más cómodo cuando el grupo se comía los mocos y era conocido por cuatro gatos. Ya, claro, seguramente les costaba llegar a fin de mes y esas cosas tan particulares de los músicos, pero al menos no lograban empalagar a nadie. Últimamente he visto a gente que le daba igual este grupo pero que a fuerza de oírlos día y noche por la radio han terminado odiándolos, como explica este maravilloso gráfico


radiosongs.gif


Pues yo el Tenía tanto de darte lo habré oído como 100 veces y todavía no me he cansado. Así que supongo que seré un fan de esos de verdad, de los que si es necesario se acuesta con la cantante si ella se lo pide. Sacrificado que es uno.


Y como un hecho tan singular había que celebrarlo, ¡también fui al concierto del grupo! Es decir, pase dos veces por caja y esta vez me sentí un poco menos estafado. Espero que disfruten de unos buenos filetes y les llegue para un ferrari o dos, para mi se lo merecen.


Bueno, esto de ir a un concierto no es tan algo tan peculiar como lo de comprarme un disco, porque al año como mínimo puedo ir a dos o tres si la cosa se da bien, pero si juntas los dos hechos en fechas tan cercanas hay que reconocer que es una coincidencia cosmica que es posible que no se repita jamás en mi vida. Así que regocijaros porque este es un post cósmico.


El concierto se celebró el pasado miércoles 12, en la sala Joy Eslava de Madrid. Habéis leído bien. La verdad es que el hecho de que fuera esa sala en particular estuvo a punto de hacerme desistir y que no acudiera al concierto, ya que aquí tiene una fama de pija que tira para atrás. Ya solo la mención del nombre de la misma hace que se me ponga el vello de punta. Pero al final me arme de valor, saque la entrada por internet, porque yo soy un tío moderno y allí me plante, a hacer cola con gente que parecía completamente normal y con la que no entable ningún tipo de conversación no vaya a ser que quisieran demostrarme que eran más fans que yo del grupo. Bueno, es cierto que yo no me sé las canciones de memoria y que he escuchado el disco muy poquitas veces pero es que... ¡los conciertos están para disfrutarlos!


Me explico. Conozco a varias personas que cuando van a asistir a un concierto se ponen a escuchar compulsivamente las canciones del artista o artistas en cuestión para luego plantarse allí y cantar las letras de memoria. Así pasa lo que pasa, que durante cinco minutos tuve a mi espalda a una tia que cantaba tan fuerte que no me dejaba escuchar la música y yo no he pagado un karaoke, leñes. Bueno, pues eso, que yo voy fatalmente preparado, sin saberme las canciones y sin tener ni idea del orden que tienen en el disco. Dejo que me sorprendan con el directo y tengo que reconocer que me lo paso mejor así. Si una canción no me gusta pues no me gusta, no es un drama ni es necesario obligarte a oírla 5 veces para que te entre.


En cuanto al concierto en sí, estuvo espectacular, alucinante, magnifico... ¿Qué esperáis oir de un tipo que besaría el suelo por donde pisan estos dos? Vamos, yo ya estaba ganado con los primeros acordes de la primera canción. Aunque para ser fiel a la verdad tengo que reconocer que Nena Daconte suena bastante mejor en directo que en diferido y que se nota bastante la diferencia. No es que de repente sean un millón de veces mejores, pero sentir la música que tocan tan de cerca te hace sentir bastante bien e incluso relajado en esas canciones tan lentas que escuchadas en el salón de tu casa pueden llegar a aburrir.


También tengo que reconocer que le faltan algunas tablas al grupo, sobre todo a ella. Las partes en las que canta maravillosas, pero las partes en las que tiene que hablar al público son un pequeño desastre. La primera vez que se dirigió a los asistentes dijo algo así como que era una ocasión muy especial para ellos, que también lo era especial para todos aquellos que les habían ayudado a sacar el disco y entonces mirando al público dijo "y para vosotros también sera una ocasión especial" Y entonces puso cara de que la había cagado y se quedo un poco compuesta sin saber que decir, seguro que pensado, pero que tontería acabo de decir, como si supiera que piensa cada uno. Efectivamente, era una ocasión muy especial, pero en boca de la cantante queda raro.


De todas maneras yo me lo pase fantásticamente, fue un poco corto, es lo que pasa cuando solo tienes dos discos. Y empezaron un poco tarde, pero que más da, yo me fui más feliz que una lombriz y volví a casa con una sonrisa de oreja a oreja, y es que no todos los días asiste uno al concierto de sus ídolos más idolatrados. En fin, que así quede este post para la posteridad, seguramente no volveréis a leer uno parecido en vuestra vida.

| 5 comentarios | Sin trackbacks

Sobre este archivo

Esta página es un archivo de las entradas en la categoría Música de Noviembre 2008.

Música: Octubre 2008 es el archivo anterior.

Encontrará los contenidos recientes en la página principal. Consulte los archivos para ver todos los contenidos.

Powered by Movable Type 4.2-es