Este es uno de esos post que el señor Isaac llama "Vosotros estáis gordos y yo no". Nada más lejos de mi intención llamar a mis lectores gordos, pero yo tampoco tengo la culpa de ser un tio inquieto que no esta todo el día apoltronado en su sofá. Así que si vosotros no os moveis, no es mi problema.
Ayer se celebro la Human Race 2008 que es una carrera popular que se corre en muchas ciudades del mundo y que sirve para la glorificación del espiritu Nike por encima de todo. Lo que pasa es que esta vez, la mitad de lo que costaba la inscripción (20€) iba destinado a una causa benéfica y claro, no es lo mismo soltarle la pasta a Nike por mucha camiseta que te den que a una institución que se dedica a hacer el bien por el mundo. Además, a la llegada había un concierto, al que solo podías entrar si entregabas el chip de cronometraje o si conocías a alguien de la organización, lo que le daba un aliciente más al asunto. Aunque por la cantidad de féminas perfectamente acicaladas que aparecieron en el concierto, me da a mi que más de una no hizo muchos kilómetros.
El inicio de la carrera era en el Retiro, y ya desde una hora antes se podía ver la zona de la salida llena de gentes con camisetas rojas mientras a algún abuelete se le oía decir que parecía que había una maratón o algo. Para los que no habéis estado en este tipo de eventos, imaginaros a varios miles de personas reunidas en el mismo sitio, todos con la misma camisetas y haciendo interminables interminables colas para los lavabos. Así pasa que entre que dan la salida y empiezas tu a correr pueden pasar diez minutos tranquilamente debido a la cantidad de gente que esta intentado hacer lo mismo que tu.
La hora de salida, las 20:00, una hora criminal para un 31 de agosto en Madrid. A los 100 metros yo ya estaba asfixiado del calor que hacía. No es que te sientas mal o que las piernas no vayan, simplemente es que tienes una sensación como de tener una losa encima y no puedes librarte de ella. Pero bueno, a todo te acostumbras y el primer avituallamiento a los dos kilómetros donde aproveche para ducharme entero me vino bastante bien. La cosa no iba mal y los tiempos que iba haciendo rondaban el objetivo que perseguía (bajar de la hora). Hasta que llegue a la Carrera de San Jerónimo (donde el Congreso de los Diputados). No sabéis lo que es ir más o menos marcando un ritmo y de repente encontrarte con una cuesta enorme de esas que no eres capaz de ver donde acaba desde el principio de la misma. La subí como pude y al final de la misma lo pase fatal, tanto que como viniera otra igual a continuación me hubiera planteado dejar la carrera. Pero llego la Puerta del Sol, bastante llana, encima con música y demás, que te animaba bastante. Y como todo lo que sube, tiene que bajar, a continuación venía una cuesta con mucho más pendiente aún que la Carrera de San Jerónimo, la Cuesta de la Vega, que para bajar con un monopatín o una bicicleta a tumba abierta debe ser cojonuda, pero para las rodillas es matadora. De ahí nos dirigimos a la Casa de Campo donde la oscuridad empezó a caer y donde empece a recordar que no es muy recomendable pasear allí de noche sin farolas que alumbren tu recorrido. Por suerte, había mucha gente junta y no nos salieron prostitutas al paso, porque si lo hacen, ¿qué íbamos a hacer con ellas? La parte final de la carrera fue un continuo sube y baja con cuestas y bajadas continuas y es que Madrid es todo así, un desnivel continuo, por eso es imposible ir en bici por media capital. Pero al final llegue, muy bien, muy contento y muy entero, que eso siempre se agradece. ¿El tiempo que hice? Bah, eso a quien le importa, que más da...
Esto... no me encontraba bien, no me había adaptado al clima, ha sido un día malo, he trabajado durísimo para que se me juzgue por una simple carrera... ¡Qué no! Estoy bastante contento para ser las fechas que son y el calor que hacía. La verdad es que viendo como acabe al final me quede con la sensación que podía haber acelerado un poco más en dos o tres tramos pero con el calor y el no tener un conocimiento real de las cuestas que había pues hace que te vayas reservando para no desfondarte muy pronto. Yo estoy satisfecho con el tiempo sobre todo en la mitad de la prueba, donde las cosas iban como estaban previstas. La parte final fue la única que me fallo un poco y es que necesito entrenar más la larga distancia, porque ahora corro bastantes días a la semana pero distancias mas cortas. Bueno, ya habré oportunidad para mejorar estos tiempos en la próxima San Silvestre. Por si queréis comparar, el ganador de la prueba Chema Martinez corrió en un tiempo de 29 minutos y 39 segundos. Para que veaís la diferencia enorme entre un atleta profesional y un amateur. Y en mi caso es más enorme aún ya que tendría que estar por debajo de la hora, pero claro, para eso hay que entrenar con menos claro, porque hacerlo en julio y agosto es matador.
Al llegar la maleta, felicitaciones, litros de agua y bebidas isotónicas y al miniconcierto donde tocaban Nena Daconte y la quinta estación. Pero esto ya serán mis dos post siguientes. Venga, gente, a moverse del sofá, que hay todo un mundo de gente que esta medio loca corriendo sin tener muy claro porque lo hace. Pero sienta de maravilla.
Ayer se celebro la Human Race 2008 que es una carrera popular que se corre en muchas ciudades del mundo y que sirve para la glorificación del espiritu Nike por encima de todo. Lo que pasa es que esta vez, la mitad de lo que costaba la inscripción (20€) iba destinado a una causa benéfica y claro, no es lo mismo soltarle la pasta a Nike por mucha camiseta que te den que a una institución que se dedica a hacer el bien por el mundo. Además, a la llegada había un concierto, al que solo podías entrar si entregabas el chip de cronometraje o si conocías a alguien de la organización, lo que le daba un aliciente más al asunto. Aunque por la cantidad de féminas perfectamente acicaladas que aparecieron en el concierto, me da a mi que más de una no hizo muchos kilómetros.
La hora de salida, las 20:00, una hora criminal para un 31 de agosto en Madrid. A los 100 metros yo ya estaba asfixiado del calor que hacía. No es que te sientas mal o que las piernas no vayan, simplemente es que tienes una sensación como de tener una losa encima y no puedes librarte de ella. Pero bueno, a todo te acostumbras y el primer avituallamiento a los dos kilómetros donde aproveche para ducharme entero me vino bastante bien. La cosa no iba mal y los tiempos que iba haciendo rondaban el objetivo que perseguía (bajar de la hora). Hasta que llegue a la Carrera de San Jerónimo (donde el Congreso de los Diputados). No sabéis lo que es ir más o menos marcando un ritmo y de repente encontrarte con una cuesta enorme de esas que no eres capaz de ver donde acaba desde el principio de la misma. La subí como pude y al final de la misma lo pase fatal, tanto que como viniera otra igual a continuación me hubiera planteado dejar la carrera. Pero llego la Puerta del Sol, bastante llana, encima con música y demás, que te animaba bastante. Y como todo lo que sube, tiene que bajar, a continuación venía una cuesta con mucho más pendiente aún que la Carrera de San Jerónimo, la Cuesta de la Vega, que para bajar con un monopatín o una bicicleta a tumba abierta debe ser cojonuda, pero para las rodillas es matadora. De ahí nos dirigimos a la Casa de Campo donde la oscuridad empezó a caer y donde empece a recordar que no es muy recomendable pasear allí de noche sin farolas que alumbren tu recorrido. Por suerte, había mucha gente junta y no nos salieron prostitutas al paso, porque si lo hacen, ¿qué íbamos a hacer con ellas? La parte final de la carrera fue un continuo sube y baja con cuestas y bajadas continuas y es que Madrid es todo así, un desnivel continuo, por eso es imposible ir en bici por media capital. Pero al final llegue, muy bien, muy contento y muy entero, que eso siempre se agradece. ¿El tiempo que hice? Bah, eso a quien le importa, que más da...
Esto... no me encontraba bien, no me había adaptado al clima, ha sido un día malo, he trabajado durísimo para que se me juzgue por una simple carrera... ¡Qué no! Estoy bastante contento para ser las fechas que son y el calor que hacía. La verdad es que viendo como acabe al final me quede con la sensación que podía haber acelerado un poco más en dos o tres tramos pero con el calor y el no tener un conocimiento real de las cuestas que había pues hace que te vayas reservando para no desfondarte muy pronto. Yo estoy satisfecho con el tiempo sobre todo en la mitad de la prueba, donde las cosas iban como estaban previstas. La parte final fue la única que me fallo un poco y es que necesito entrenar más la larga distancia, porque ahora corro bastantes días a la semana pero distancias mas cortas. Bueno, ya habré oportunidad para mejorar estos tiempos en la próxima San Silvestre. Por si queréis comparar, el ganador de la prueba Chema Martinez corrió en un tiempo de 29 minutos y 39 segundos. Para que veaís la diferencia enorme entre un atleta profesional y un amateur. Y en mi caso es más enorme aún ya que tendría que estar por debajo de la hora, pero claro, para eso hay que entrenar con menos claro, porque hacerlo en julio y agosto es matador.Al llegar la maleta, felicitaciones, litros de agua y bebidas isotónicas y al miniconcierto donde tocaban Nena Daconte y la quinta estación. Pero esto ya serán mis dos post siguientes. Venga, gente, a moverse del sofá, que hay todo un mundo de gente que esta medio loca corriendo sin tener muy claro porque lo hace. Pero sienta de maravilla.


