Archivos Mis películas malas favoritas: Noviembre 2007

flashdance.jpgAcudamos a la wikipedia y sus perlas de sabiduria:


Flashdance has seldom received favorable reviews from professional critics. Roger Ebert placed it on his list of Most Hated films, stating: "Jennifer Beals shouldn't feel bad. She is a natural talent, she is fresh and engaging here, and only needs to find an agent with a natural talent for turning down scripts".[3] Halliwell's Film Guide gave it one star out of four while The New Yorker described the film as "Basically, a series of rock videos." The Guardian described it as "A preposterous success." Detractors of the film argue that in addition to the shallow plot, the film represents the worst excesses of 1980s film making with its emphasis on short sequences and rapid editing between shots. The screenplay of the film was nominated for a Razzie (Golden Raspberry) award."


Dios mio, cuanta filosofía en tan pocas frases, ¡y cuanta razón tiene! Flashdance es una autentica porquería, así de claro. Es una película aburrida, absurda, con un guión insípido y una serie de situaciones que no te las crees ni borracho. Pero para mi forma parte de la historia del cine por dos motivos: su espectacular escena final y su influencia en todo el cine palomitero posterior. En efecto, esta película marca el camino a seguir para muchas otras producciones infames de la factoría Bruckheimer/Simpsons que tanto dinero dieron y que tanto mal hicieron al cine. Aunque la eclosión definitiva llego con Top Gun, de la que espero hablar otro día, es Flash Dance la que marca el camino a seguir y la que le dice a sus productores como tienen que hacer cine para que este sea un éxito comercial.


¿De qué va la película? Pues para empezar...¡esta basada en una historia real! Sí, sí, concretamente en la vida de Maureen Marder una trabajadora de la construcción que por la noche bailaba en un club de stripers. Y allí va nuestra Jennifer Beals, a la que con 20 añitos (18 según el film) nadie se la puede creer como una dura soldadora (tal como acertadamente se comentaba en la película Full Monty). Pero da igual, ella es muy mona y tiene un sueño, triunfar como una reputada bailarina a la vez que triunfa en el amor... puagh, da asco, ¿verdad? El tema es que se enamora de su jefe, que la consigue una audición de puta madre para ser bailarina y al final el amor y el baile triunfan sobre todas las cosas (sí, me he comido toda la paja que había en medio, me aburreeee).


El guión, coescrito por Joe Eszterhas(Instinto Básico, Showgirls, ya apuntaba maneras) era un aburrido coladero donde se alternaban escenas de supuestas profundas reflexiones con videoclips cañeros de la mejor música de la época. Lo que molaba de esta película eran las escenas de baile, y todo lo demás era el envoltorio necesario para venderla en los cines. Supongo que marcaría a muchas niñas de la época, pero hoy en día no conozco a nadie que te hable de ella más alla de su escena de baile final. Ay, cuanto daño hice al séptimo arte y cuan poco se la reconoce.


Y por supuesto, no puedo irme sin hablar de la escena final. Mientras escribo esto tengo el vídeo puesto, vídeo que ya he visto cientos de veces y me sigue pareciendo tan espectacular como la primera vez que lo vi. Los que eligieron la música y la coreografía fueron unos genios que deberían pasar a la historia con letras mayúsculas. Es grandiosa, única, escalofriante. Lo tiene todo, ese ritmo pausado al principio que va lentamente creciendo para terminar en una explosión final de júbilo que no solo hace mover frenéticamente sus pies a los implacables jueces sino también al espectador. Menudo final y encima, en un toque maestro, te cortan el baile en el momento más álgido para mostrarte la apasionada escena de amor que cierra la película, congelado la imagen en el momento en que ella le ofrece a él una rosa... Maldita sea, esta todo tan bien hecho que la impresión que te queda es de que has visto una cosa maravillosa cuando en realidad te has tragado un camión de basura. Pero es lo que pasa con los fuegos artificiales, que la traca final justifica todo el gasto realizado. Ay, que tiempos aquellos en el que se nos engañaba con cuatro bailes bien hechos, y eso que cuando da vueltas en el suelo se nota que es un tío... pero da igual, esta escena es la leche. Ah, y tragaros el vídeo entero, que el Maniac también merece mucho la pena.



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