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La copia
¡Pero qué van a hacer los Wachosky estos! ¡Van a destruir todo el encanto camp de la serie! A ver si van a hacer una película buena y todo.
A mi la verdad es que la serie de Meteoro (que es como se llamó aquí Speed Racer) no me ha gustado nunca ni un pelo. No soy tan mayor como para haberla visto cuando se emitió en su día, pero si que vi unos cuantos capítulos hace poco y me pareció la cosa más aburrida que te puedes echar en cara. En los 70 partiría con la pana, no lo dudo, pero decir que ha envejecido mal es ser demasiado misericorde con ella. Sin embargo los americanos tienen una especie de fiebre rara con ella y le tienen mucha nostalgia... porque otra cosa no se le puede tener. En fin, lo mejor es esperar a que la película al menos tenga esos FX tan espectaculares y para terminar echemonos unas risas. Primero con Padre de Familía:
UH-AH-OH
Pinta bien, ¿verdad? Claro, cualquier trailer pinta bien, sobre todo los de esta películas, que juega con los elementos que todos tenemos mitificados. Solo con ver la sombra de Indy ya sé nos ponen los pelos de punta. Por lo que vemos en el trailer esta va a ser una película a la altura de todas las anteriores... o no. Cualquiera se fía de estas cosas hoy en día. Pero retrocedamos en el tiempo, a cuando Harrison Ford era menos viejo.
La últma Cruzada se estrenó en 1989, ¡hace 19 años! Entonces Ford tenía 47 años, una edad más que respetable para un héroe de acción, pero el hecho de ponerle al lado de Sean Connery (59 años) le hacía parecer un poquito más chaval, pero no demasiado. La peli esta muy bien, en fantástica, no llega a la grandeza del Arca Perdida, pero le da sopa con ondas al Templo Maldito. 4 años más tarde, ya con 51 años, Ford rodó el Fugitivo. Aunque no era un peli de acción tal como las conocemos, si que de vez en cuando estaba aderezada por alguna persecución, choques de trenes y esas cosas. En una de esas escenas en las que nuestro héroe huía de Tommy Lee Jones dentro de un edificio se apreciaba muy claramente que Ford cojeaba. Lo curioso es que esa cojera no aparecía en toda la película y eso que era sometido a toda clase de golpes y arrechuchos varios. Da la impresión que era algo natural del propio Ford, que con esa edad ya no estaba echarse unas carreras tan alegremente. Hablamos de 1993, donde ya se apreciaban ciertos problemas físicos, así que imaginaros como estará ahora, con 66 años. Sí, habéis leído bien, 66 años, todo un jubilado andado a la caza de tesoros arqueológicos.

En el trailer se aprecia claramente que van a jugar con la edad del personaje para hacer unos cuantos chistes a su costa (la escena del camión) y eso esta bien, es perfecto y algo de agradecer. Pero, ¿y las escenas que no sean de chiste, las de verdad? A mi estas cosas me acaban afectando y temo que me pese demasiado el saber la edad real del personaje. El problema es que tampoco me apetece ver las aventuras de un héroe artrítico y tomándose las pastillas. Ahí es donde entra el hijo de Indy, excusa perfecta para crear una nueva franquicia. Ya me imagino el final, el hijo poniéndose el sombrero y diciendo: “Llameme doctor Jones”. Tiemblo, y no por la idea, sino por George Lucas, medio guionista y medio realizador a cuatro manos con Steven Spielberg. Por suerte, quien pone el genio es este último, y se nota. Lucas podrá tener ideas mejores o peores, pero como director es muy irregular, capaz de lo mejor y cada vez más a menudo de lo peor.
Sea como sea, yo ya tengo marcada esa fecha a fuego en mi calendario y estaré allí el primero para pasar por caja y contribuir un poquito más a la grandeza de los señores Luchas y Spielberg. Todo sea por el mito, y porque somos unos yonkis. Y ya vienen con nuestra droga, esperemos que no este cortada.
Inciso sobre el beisbol: Personalmente pienso que es uno de los deportes más aburridos que existe sobre la faz de la tierra. He tratado de ver varios partidos enteros y siempre me han provocado bostezos varios. Creo que la gracia de este juego es que de repente el partido puede dar un vuelco espectacular en cualquier jugada, con el consiguiente subidón de adrenalina en el espectador. Pero tragarme dos horas para un chute de 5 segundos no me motiva mucho, la verdad. Sin embargo, creo que es un deporte ideal como vehículo para contar historias, tal como esta película, o el Anime Bateadores demuestran. Fin del inciso.
La película narra la historia de un muchacho, Roy Hobbs, que esta destinado a ser el mejor jugador de beisbol de todos los tiempos, tal como demuestra al derrotar con solo 19 años al jugador más valioso de la liga profesional en ese momento. Pero su carrera se vera truncada por una lunática obsesionada con disparar al mejor jugador que se encuentre y que por desgracia presencia la humillación a la que somete nuestro protagonista al jugador profesional. Tras un disparo, la historia salta 16 años, donde Roy es fichado por un equipo de segunda categoría en donde demuestra las habilidades que tiene bateando todo lo que le lanzan. Poco a poco va entrando en el equipo, pero se ira mezclando con una trama de corrupción en el deporte a la vez que las heridas producidas por el disparo se van agravando. Hasta llegar a la escena final donde... lo contare más tarde.
El mejor es una de esas películas que aunque no sea la favorita de mucha gente tiene algunas escenas de esas que se te quedan marcadas en la retina de por vida. La primera se refiere al bate que utiliza el protagonista, tallado con la madera de un árbol que fue alcanzado por un rayo y en el que marca la palabra “Wonderboy” que le da un aire místico durante toda la película, sobre todo en la escena final en la que tras caer otro rayo Wonderboy se parte y aún tiene que batear por última vez.
Y por supuesto la escena final, algo épico y digno de figurar en todos los anales de la historia del cine como uno de los momentos más emocionantes de una película. Os dejo con ella, me dan escalofríos cada vez que la veo:
¡Ay la magia del cine! En el libro en el que esta basado esta película, Roy falla y no batea la pelota, siendo eliminado, lo que le da un aura más trágica. Pero, ¿qué director de cine se atrevería a decirle a Robert Reford que su gran escena final es un bluff y que va a quedar como un perdedor? Y que gran escena hubiera perdido el cine, ¿eh?
Pues eso, una película muy entretenida que a pesar de no ser nada del otro mundo se deja ver muy agradablemente y sobre todo te deja con una sensación maravillosa en el estomago. Robert Reford era (es) un actor como la copa de un pino.
Esta película fue estrenada en 1993, hace ya 14 años y su merchadising esta más vivo que nunca. Parece increíble pero en su día era muy complicado encontrar cualquier cosa de la misma, siendo la banda sonora original en inglés lo más de lo más. Pero poca cosa más, quizá algún muñeco en alguna tienda, pero muy esporadicamente. Es una película que en su día parece que no intereso a las grandes masas y que pasó sin mucha pena ni gloria por los cines. Sí, era muy alabada, pero a la hora de la verdad, era una extravangacia más del Tim Burton raro, el que ya no quería hacer más películas de Batman.
Yo tuve la suerte de ver esta película en un cine de Madrid en versión original, cuando la Gran Vía estaba llena de cines. Fui con dos amigos con un grado de friqueza semejante al mio y con la novia de uno de ellos, una persona más normal que nosotros. Evidentemente nosotros salimos encantados mientras que la pobre chica se había aburrido bastante. Así que supusimos que esa debía ser la reacción habitual entre la gente “normal”. Muy bonita pero con muchas canciones, es decir, aburrida.
Sin embargo, pasaros por mi librería especializada y quedaros allí una tarde. Os aseguro que una o dos personas entraran a preguntar por cualquier cosa sobre el merchadising de la película, sea lo que sea. Vamos, ¡qué te lo quitan de las manos! Es increible, pero la película ha resurgido... ¡error! Lo que ha resurgido es el diseño de la misma, lo que demuestra que fue una adelantada a su tiempo.
¿Y cómo se siente un fan de la película? Pues es mi caso es como si la estuvieran violando y mancillando una y otra vez. Supongo que Burton se estará frotando las manos con cada euro que le llega a sus manos, al igual que Henry Selick el director. Pero como yo no llevo un duro pues me puedo mostrar como uno de esos fans poco razonable y dispuesto a matar por su aficiones. Antes de comprar cualquier muñeco ver la maldita película, ¡o iré por vosotros!
Por cierto, 3 años más tardes, Selick estrenó James y el Melocotón Gigante. Otra genialidad al estilo de Pesadilla, de otra manera pero igual de genial. Cuando en el 2010 os vea comprando sus muñecos, ¡ire a por vosotros y acabare con vuestras miserables vidas!

