Un mundial en el exilio

grandespagna.jpgEn el exilio exactamente no, más bien en vacaciones. Pero efectivamente, los últimos tres partidos de nuestra selección los vi en otro país, concretamente en Francia. ¿Y cómo se vive un mundial en otro país? Pues de manera diferente, claro esta. Así que como de la victoria de la selección ya esta todo dicho y seguro que os sale hasta por las orejas mejor contar como fue la cosa por esos mundos de dios, que tampoco es nada del otro jueves.
 
Del primer partido que vi allí poco puedo contar ya que lo vi el mismo día que llegue al país, concretamente a Toulouse. Después de una paliza de viaje, que contare en el siguiente post, nada mejor que descansar y ver el partido en la habitación del hotel. Me preocupaba por donde lo iba a poder ver, pero el primer canal frances TF1 emitia todos los partidos, así que sin problemas. Sobre el partido pude escribir un post, así que ahí están mis impresiones. Sobre la retransmisión pues aunque no entendía ni la mitad, tenia la impresión que los franceses iban con nosotros, impresión que se corroboraría más tarde. Y bueno, se acabo el partido y a otra cosa mariposa, que eran unos cuartos de final y tampoco habiamos ganado nada.
 
La semifinal la vi en Eurodisney. Se notaba que era día de partido porque había montón de camisetas rojas por todo el parque, seguramente porque aquello esta lleno de españoles. Tenía la intención de ver el partido con unos cuantos de los compatriotas, en una especie de bar que había en el propio hotel, pero poco a poco se me fueron quitando las ganas. Para empezar, la gente se puso a cantar el himno. ¿Cómo? Pero… ¡si no tiene letra! Efectivamente, así que la gente empezó a entonar un lalala bastante patético que daba algo de vergüenza. Pero bueno, una tontería se puede aguantar, así que no pasa nada por… ¿por qué grita la gente? ¿Hemos tirado a puerta? ¿Hemos marcado? Noooooooo. Simplemente ha sido un buen regate, o un saque de banda a nuestro favor o cualquier tontada de jugada. Constantemente gritos por nada. Así que tranquilamente me fui a mi habitación, donde pude ver el partido yo solito y sin aguantar a gente que gritaba literalmente por todo. Y por supuesto que con el gol salte, grite y me alegre y esas cosas. Las cosas en su justa medida saben bien, a lo bruto empachan.

campeondelmundolequipe.jpgAl día siguiente había aún más camisetas rojas por todo el parque e incluso en algún de esos espectáculos en los que se pide la colaboración del público se gritaba: ¿Hay españoles aquí? Pues VIVA ESPAÑA. La verdad es que molaba ir por allí y ver como había muestras espontaneas de apoyo al equipo por parte de franceses.
 
El día de la final me volvió a pillar de viaje, por la mañana aún estaba en Eurodisney y las camisetas rojas que habían desaparecido los dos días anteriores volvieron a aparecer por todos lados. Nuevamente viaje y el partido me pillo en la habitación del hotel de Tours, donde mi familia que dice ser no futbolera, disimulaba haciendo cosas de la pantalla de televisión. Mi mujer sobre todo murmuraba una y otra vez “que no haya penaltys que me da algo”. Y bueno, ganamos, campeones del mundo, viva nosotros y todas esas cosas. La cosa más sorprendente es que, aunque estaba en una ciudad no excesivamente poblada como Tours, se escucharon como unos cinco minutos de cohetes por las calles. No es lo mismo que estar en España, pero casí se me cae una lagrimita.
 
Al día siguiente la primera cadena de la televisión francesa emitió casi íntegramente la “cabalgata” de los jugadores por las calles de Madrid mientras hacia conexiones con un reportero que tenían en la cuesta de San Vicente. Seguramente al revés no hubiera sido así… vaya, ni lo fue, que Francia ya gano un mundial no hace mucho.

 Y eso es todo amigos, a partir de mañana a daros la murga con las andanzas de mis vacaciones.

P.S. En Francia, de la Carbonero ni pio.
 

2 comentarios en “Un mundial en el exilio

  1. Antes que nada,gGracias por el especial del Mundial, pues yo lo pedí y mis peticiones fueron cumplidas 🙂
    Después decirte que en realidad es una pena que no lo hayas vivido aquí en España, no ya por el jaleo que se ha montado, sino porque vivirlo con los cuatro colegas de siempre y poderte abrazar a ellos sabiendo que sienten lo mismo por esa cosa tan criticada llamada fútbol resulta memorable.
    Nada, espero que lo hayas pasado bien en las vacaciones y vengas con pilas renovadas. Saludos!

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