Comprar un CD o no comprar un CD, esa es la cuestión

cdvinilo.jpgPoneos cómodos que vamos a
empezar por el principio. Cuando yo era joven… esto… cuando yo
era adolescente y conseguí tener algunas perrillas de vez en
cuando me compraba un disco. Y digo de vez en cuando porque nunca
tenía mucho dinero (entre los tebeos y el cine poco quedaba) y
porque yo era muy exquisito. No es que tuviera que comprarme una obra
maestra cada vez que iba a la tienda, pero todos los discos tenían
que tener al menos 3 canciones excepcionales en ellos antes de que yo
hiciera cualquier desembolso. Quien dice 3, dices 2, no nos vamos a
poner timisquimis, pero al menos tenía que tener la sensación
de que aquello valía la pena, que no estaba tirando el dinero
a la basura. Vamos, que cuando podía y me apetecía me
compraba un disco.

Por supuesto, ya entonces circulaban
las grabaciones no originales de los discos de mano en mano. En
aquella época que el mp3 era algo del futuro y que el cd era
un rumor extraño las cintas de cassete y los aparatos de doble
pletina eran los reyes de la fiesta. Incluso en el rastro había
varios puestos con un montón de cintas grabadas y caratulas
fotocopiadas preparadas para la venta. Que recuerdos, esos discos
grabados con el sonido de la aguja cayendo o esos cortes de radio con
el locutor hablando cuando le venia en gana. En fin, que parece que
estoy hablando de la prehistoria, pero a lo que iba, es que entonces
cuando uno podía se compraba el disco y cuando no, pues se lo
grababa un amigo o lo conseguía de otra manera. Sin internet
de alguna manera había que apañarse y nos apañábamos,
claro que nos apañábamos.

Pero uno va creciendo y se va haciendo
mayor y pierde la inocencia. A medida que tenía un trabajo y
más posibilidades de comprarme discos, mis conocimientos sobre
la industria discográfica iban subiendo. Resulta que de un
disco el porcentaje que se lleva el artista es ridículo,
pudiendo variar dependiendo de cada uno, pero que a no ser que no
seas muy famoso no supera el 5%. El resto se va entre la
discográfica, la tienda, la empresa de grabación, etc,
etc. Vamos, que cuando yo me compraba un disco en realidad le estaba
dando migajas al artista a la vez que apoyaba económicamente a
una poderosa industria. Lo que en principio no es tan grave ni para
rasgarse las vestiduras, pero poco a poco ira calando, sobre todo
cuando se junte con otro elemento que veremos más adelante.

Porque antes tengo que detenerme en la
calidad de los discos y lo que mencionaba sobre que al menos 2 ó
3 canciones del disco tenían que ser excepcionales. Tengo
discos enteros que son una autentica delicia oírlos, no es que
sean obras maestras pero todas las canciones son como mínimo
buenas. Hace muchos años que se estila el hacer una canción
pegadiza, seguramente realizada por el estudio, y venderte el disco a
través de ella. Cuando te lo compras sueles descubrir para tu
horror que la acompañan nueve atrocidades que te hacen desear
matar al artista y a toda su familia. Puede sonar exagerado, pero es
que hoy en día es rarísimo comprarte un disco y decir:
me han gustado todas las canciones. O simplemente he escuchado más
allá de la tercera sin que me duelan los odios. Eso poco a
poco te marca.

Y llegó internet y los formatos
digitales y la facilidad para conseguir música aumento
exponencialmente. Y entonces podías escuchar un disco entero
antes de comprártelo y descubrir la farsa o simplemente podías
no comprártelo. Yo seguía haciéndolo, pero
gracias a las nuevas tecnologías me iba volviendo más
selectivo. Si solo me gustaba una canción me la bajaba y
punto, pero si me gustaba mucho el artista y tal hacía lo
imposible por conseguir su disco, aunque lo tuviera descargado. Me
parecía lo correcto y lo más justo. Y no veáis a
veces lo que me ha costado conseguir un disco, porque encima claro,
uno tiene sus gustos y no suelen estar en el top 10 de ventas. Me he
recorrido montón de tiendas, he hecho viajes al pueblo del
lado para visitar una tienda de discos en concreto e incluso los he
llegado a pedir a través de amazon si no se distribuía
en nuestro país. Y me sentía bien haciéndolo, y
me gustaba, era parte de la experiencia de la música.

Pero, porque todo tiene un pero, a la
baja calidad del conjunto del disco, la fácil accesibilidad de
la música por el morro y el dineral que se llevaban las
discográficas se les unió un nuevo elemento, la lucha
por los derechos de autor. De la noche a la mañana, los
artistas que conocía de toda la vida me estaban llamando
ladrón a la cara. Sí, yo descargaba música,
¡pero también me la compraba! Y encima se inventaron un
canon con el que me clavaban cada vez que a ellos les viniera en
gana. Me sentía insultado, maltratado y estafado en distintos
aspectos. No sufrí ningún tipo de iluminación ni
me caí de un guindo de un día para otro ,pero si poco a
poco me fue minando y haciéndome que viera con malos ojos el
comprar música. El precio de los cd fue lo que termino por
matarme, ¡18 euros por eso! Era más caro que ir al cine,
que comprarse un libro, un tebeo, y con el tiempo incluso que un dvd.
Así que un día cualquiera sin darme cuenta deje de
comprar discos. Simplemente deje de creer en ellos y me prometí
que solo lo haría en casos muy excepcionales, cuando quisiera
apoyar al autor.

La culpa no es de las nuevas
tecnologías ni de la mal llamada piratería ni de otros
tipos de coyunturas. La culpa es de la propia industria que me ha
tratado fatal como cliente y me ha hecho abandonarlos totalmente. Si
mueren no me importa, yo sé que la música vivirá
por siempre, solo que a lo mejor deja de haber multimillonarios que
no hacen otra cosa que llorar en la tele porque no les alcanza para
comprar otro ferrari. Y ese día me alegrare muchísimo.

7 comentarios en “Comprar un CD o no comprar un CD, esa es la cuestión

  1. Bueno, bueno, es tu propia experiencia y hay cosas en las que estoy de acuerdo y otras en que no. Vamos al debate.
    Recuerdo todavía mi primer vinilo, fue el disco de UB40 «Promises And Lies», seguro que recordáis esta canción –> http://www.youtube.com/watch?v=HhZ1D4Y7na4 . Porque esa canción hizo que me comprara el disco. Como bien dices, en ese disco ya había 3 o 4 canciones que más o menos me gustaban, así que ya merecía la pena.
    Conforme fui creciendo y adquiriendo sentido musical ya ves que los discos no son una canciones sueltas, si no que pueden ser conceptuales (como el último de Extremoduro) y muchos no se entienden si no los escuchas enteros y no una parte. Es como si del Watchmen te lees solo el comic de Rorschach con el psicólogo.. pues no.
    Y bueno, conforme a la industria estoy bastante de acuerdo con todo lo que dices, sobre todo con la actitud de la SGAE, del Teddy Bautista de los cojones y toda esa mafia. Ya nos roban demasiado de los cds vírgenes, encima que seguro que somos de los pocos que compramos discos.
    Porque yo compro discos, haciendo balanza, me compraré al año unos tres o cuatro discos que son novedades y unos veinte de serie media. Vamos, que yo al año puedo comprar fácilmente unos 25 cds. Y me parecen pocos porque soy un poco melómano. Ya he comentado que quiero comprarme un tocadiscos , je, 🙂
    Y al último párrafo de la industria AMEN, amen con mayúsculas. Las discográficas siempre han ganado muuuuucha pasta a costa de los artistas, y ahora, con la piratería y tal quieren seguir ganando lo mismo, abusando de los pobres grupos, a los que apenas le llega dinero de sus propios discos. Lo último que se han inventado es los contratos de pleno derecho, en los que la discográfica saca tajada del merchandising y de los conciertos de los artistas. ¿se puede tener más morro que eso?
    PD: muy interesante estos post 🙂

  2. Bueno, yo siempre he mantenido que la principal responsable de la piratería fue la industria por un simple motivo, no supo reaccionar. Hace unos diez años, cuando internet empezó a meterse de verdad en la vida normal de las personas, sólo unos pocos tenía ADSL. El resto tuvimos aún durante mucho tiempo modem de 56k, y con eso bajarse muchos discos como que no. Pues bien, en ese momento, cuando se popularizó el Napster, apenas se descargaban discos por dos motivos, el primero el que he dicho antes, que casi nadie tenía una conexión en condiciones para descargar, y en segundo lugar las grabadoras de CD aún eran muy caras y los reproductores de mp3 aún ni se conocían. Pero los precios tenían que bajar e internet tenía que popularizarse, ¿Qué hizo la industria musical? Mantener precios en ese momento y subirlos después. Claro, los jóvenes que por aquel entonces comprábamos discos empezamos a crecer y a tener otras responsabilidades y gastos, y si nos gustan varias cosas culturales, como en mi caso comics, libros, cine y música, había que seleccionar, y de la misma forma que tirábamos de biblioteca pública para leer muchas cosas empezamos a tirar de internet, a fin de cuentas siempre habíamos tirado de amigos para copiar cintas (cada dos por tres peregrinaba al rastro de Madrid a comprar cintas TDK vírgenes).
    Al comprador de música la industria no le supo fidelizar. No pretendieron que el que compraba porque disfrutaba de verdad comprase más, cosa que habría ocurrido bajando los precios, lo que querían era que todo el que escuchase música comprase, y eso es imposible. Se intento obligar a comprar. Imaginaros a todos los autores de libros pidiendo que se cierren las bibliotecas públicas porque ahí la gente leía por la cara. Más o menos eso es lo que pasó con la música. Unos dejamos de comprar casi sin darnos cuenta, porque a mi me pasó como a Pedro, compraba música, pero fui reduciendo mis compras sin darme cuenta y un día me di cuenta de que llevaba más de un año sin comprar nada, no fue algo premeditado, simplemente sucedió. Mi presupuesto acabó en otros objetos culturales como los libros y los comics.
    Como ya he dicho muchos nos acostumbramos a comprar en un tiempo en que había muchos menos grupos que ahora, y al final entre el que te comprabas y los que te prestaban tenías suficiente. ¿Quién no ha comprado un disco distinto al que compró su amigo y luego los intercambiaron? Luego llegó la generación que siempre ha tenido internet y, como entonces erán muy jovenes, no tuvieron la cultura de comprar música. Y la industria mientras tanto subía los precios a 18 o 20 euros. ¿Cómo pretenden que alguien que nunca ha comprado se gaste eso en algo que puede obtener gratis? Esa generación ha crecido sin el amor al artículo original que tuvimos muchos, porque recordemos que nosotros, cuando conseguíamos un disco nuevo, podían pasar semanas o meses hasta que consiguiéramos otro comprado o al menos copiado de un amigo. Mimábamos el producto porque era único para nosotros. Pero nuestra generación fue la última que no tenía facilidad para obtener la música.
    Si la industria hubiera bajado los discos a unos 9 euros hace diez años (entonces 1500 pesetas, porque costaban 2500), que no está mal de precio, nos hubiera mantenido durante mucho más tiempo a los de la generación que creció sin internet, y de la misma forma habría podido captar con mayor facilidad a la siguiente hornada que ya creció con el emule enchufado.
    La cosa es de costumbre, si alguien nunca ha comprado música, va a considerar caro hasta 9 euros si ahora bajasen los discos, por eso ya es tarde y la bajada ahora debería ser mayor, pero si los hubieran bajado en su momento, cuando irrumpió el Napster y sólo lo tenían cuatro afortunados, la generación actual habría evolucionado comprando discos a precios razonables. Gastarse 20 euros es un riesgo por si no convence, y si ya lo has escuchado mucho a través de internet 20 euros es demasiado para comprar algo que ya te sabes de memoria, pero 9 euros es un precio que genera menos riesgo y que permite tener el original de forma más accesible aunque ya lo conozcas.
    Menudo tocho me ha salido. Yo llevo 4 años sin comprar un disco, y antes compraba bastante, pero el presupuesto me da para lo que me da, y tengo que seleccionar.
    Un saludo

  3. Pese a que a lo mejor se puede matizar, comparar el precio de una entrada de cine con el de un disco y luego la producción de uno u otro sirve para hacer ver qué se lleva la industria en cada caso. (sí, después el cine también se amortiza con DVDs y un disco con la gira promocional y demás, pero la diferencia de tajada del/los artista/s en uno y otro caso se podría observar ya ahí).

  4. En una noticia que tiene ya unos añitos, y sacada a la luz pública por un periodista del diario Que, segun AFYVE (que son los que parten el bakalao) la repartición de los royalties de un CD es la siguiente.
    Por cada 18 euros de un CD nuevo:
    * IVA: 16%: 2’49 euros.
    * Tienda: 40’2 %: 7’25 euros.
    * Discográfica un 24’4% 4’41 euros.
    * El distribuidor un 4% 0’73 euros.
    * La fabricación un 4% 0’73 euros.
    * Derechos de autor un 4% 0’73 euros.
    * Royalty para el artista 9’4% 1’69 euros.
    A todo esto hay que sumar que muchas veces el artista tiene que pagar de su bolsillo un pequeño porcentaje para la promoción en emisoras. De 18 euros, si eres interprete y autor puedes sacar una tajada final de 2,42 €. Una cantidad, a mi modo de ver, bastante insignificante e injusta.
    Pero bueno, de estos datos tampoco hay que fiarse mucho porque son algo antiguos y la cosa parece que se ha reestructurado algo. No se cuales serán los datos reales hoy día.

  5. A mi me pasó lo mismo con las compras. Hubo una época en que no entraba en la fnac o en una tienda sin mirar las ofertas y novedades, y rara vez salía de allí sin una compra.
    Pero es cierto ¿como va a valer un CD más que una película? Ambos son productos de ocio, ambos tienen una duración (normalmente la película dura más), era todo absurdo a pesar de que el cine tenga más canales de amortizar la producción, también es cierto que la producción de una película es mucho más cara que el de un disco.
    Y claro viene el problema del canon, la industria discográfica siempre ha sido partidaria de llorar (cuando los premios Amigo se veían por la tele pedían a la ministra que les aplicarán el mismo IVA de los libros), y cuando se dieron cuenta de que Internet les había adelantado por la izquierda comos si fuera el AVE, ellos optaron por llorar aún más por un modelo de negocio (el de los discos con un éxito superpromocionado y el resto de relleno) que cada vez tenía menos futuro.
    Con el tiempo la cosa ha ido a peor, la chulería de las cabezas visibles de la SGAE, la imposición de impuestos que ya nos han costado dispositvos electrónicos, el que te cobren por usar discos para tu propio trabajo…..una cadena de hechos que al final ha hecho que muchos empecemos a ver con recelo todo lo que huela a discográfica.

  6. >De 18 euros, si eres interprete y autor puedes sacar una tajada final de 2,42 €. Una cantidad, a mi modo de ver, bastante insignificante e injusta.
    Hombre, si vendes 30.000 discos, ya te estás sacando más de 60.000 EUR, lo cual te da para vivir holgadamente un par de añitos. Tiempo más que de sobra para escribir un nuevo disco.
    A eso hay que sumarle lo que saques por conciertos y promos varias.
    La cosa es ver si un descuento de un 50% en el precio de los discos traería consigo un incremento del 100% en las ventas, para compensar.

  7. Tambien es la discografica la que invierte en grabacion, en fabricacion, en publicidad y ADELANTA el dinero A FONDO PERDIDO. Es decir, si no vende y al artista le dan un adelanto por los primeros 60.000 discos y cumple el contrato y no los ha vendido… eso que pierden.
    Que no os falta razon en lo de 1 tema bueno y 9 (o 10, o 13) malos y en casi todas las cosas.

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