El ala oeste es una serie de tintes políticos que narra el mandato del presidente Bartlet (Martin Sheen) y todo su equipo de trabajo, centrándose más en los segundos que en el primero. Y... vaya, me acabo de dar cuenta que he cometido un pedazo de spoiler en el primer párrafo, porque en el momento que dices que son siete temporadas y llegas a la cuarta y están haciendo campaña para el segundo mandato pues... pues... pues eso vaya, que no hay que ser muy lumbreras para saber lo que pasa. Y menos mal que por ley no pueden estar más de ocho años en la presidencia que sino eran capaces de seguir hasta que el cuerpo aguante, aunque la verdad tal y como acaba la serie, con el nuevo presidente tomando posesion del cargo, podían haber seguido sin problemas. Pero bien esta lo que bien acaba y no se eterniza hasta la eternidad.
No lo he dicho aún pero evidentemente es una serie magnifica que merece muchísimo la pena ver. Y eso que cuesta venderla a los demás, porque una serie sobre política ya es algo duro de por si, y si encima decimos que es sobre política americana pues peor aún, sobre todo porque tratan temas que son totalmente extraños para nosotros. ¿ La quinta enmienda ? ¿Qué es eso? Y no te creas que se cortan, que en muchos capítulos sueltan auténticos chorreos sobre leyes, senadores, presupuestos o lo que sea y se hace durísimo sobre todo por la velocidad a la que sueltan los diálogos. Pero pasado unos capítulos y acostumbrado al ritmo la cosa empieza a cambiar y se empieza a descubrir unos guiones realmente interesantes y unas historias realmente emotivas. Es toda una lección de como debe hacerse una serie, que aunque se centre en un tema determinado es capaz de tocar muchos palos sin traicionar su espíritu.
Como toda serie larga, tiene su altibajos y hay varios momentos en que la cosa se hace algo pesada (la enfermedad del presidente, que parece que este agonizando capítulo a capítulo durante un periodo muy tortuoso de la ¿tercera? Temporada) pero la cosa siempre remonta el vuelo. En la quinta temporada se nota incluso cierta escasez de ideas por parte de los guionistas, agravada por el abandono de su creador, pero en la sexta y séptima vuelve a brillar centrando sus argumentos en la campaña de los nuevos candidatos, que guarda una cantidad escalofriante de paralelismos con la actual campaña de Obama y McCain. En serio, si queréis saber como funciona una campaña de esas características, las dos últimas temporadas son lo que necesitáis. El capítulo de la convención demócrata es espectacular.
Aunque lo que más me ha sorprendido de esta serie es que sea capaz de aguantar sietes temporadas en los USA, porque me parece una serie demasiado inteligente dirigida a un público muy minoritario. No es que el espectador necesita ser más listo de lo normal para verla, pero en muchas ocasiones se necesita una gran cantidad de concentración para seguir las tramas y no veo yo al típico espectador de American Idol viendo esto. Pero a lo mejor es que tenemos una idea muy equivocada de los americanos.
Gran serie, una de las grandes de la televisión americana. Merece la pena verla con calma y tranquilidad para enamorarse de esos grandes personajes y esas maravillosas historias. Si tienes una oportunidad no te arrepentiras.



Grandisima serie, si señor.
Yo la deje en la quinta temporada con todo el rollo del secuestro y lo demas (se notaba mucho que Sorkin se habia ido), pero si dices que luego remonta le dare un tiento.
Si esta te ha gustado, tienes que ver las otras dos series de Sorkin: Sport Night y Studio 60.
En ella si que se lleva a cabo la norma que dices... guiones inteligentes, vida breve.
Una lastima.
Te recomiendo que si te gustan las series veas Los Soprano que no pierde fuelle en ninguna de sus seis temporadas, además que se nota que a su creador David Chase le dieron absoluta libertad creativa.
100% recomendable!!!
Enhorabuena por tus dos blogs que son de lo mejorcito en la red!