La mejor manera de recordar a un hombre
extraordinario como Paul Newman es a través de sus películas,
como la que nos ocupa hoy, una película que deberia ser
asignatura obligatoria para todo aquel que no la haya visto.
Dos Hombre y un destino es la poética traducción basada más en el final de la película que en el título real, Butch Cassidy and the Sundance Kid. La película narra la vida de dos de los forajidos más conocidos del oeste de los pistoleros y su vida de crímenes y asesinatos. Bueno, realmente narra una vida bastante idílica y romántica del concepto de forajido, aunque es normal teniendo a Robert Redford y a Paul Newman como protagonistas. ¿Alguien se creería que estos dos son realmente malvados? Por no olvidarse de los intercambios de frases que mantienen entre ellos, llenos de puro ingenio y frases ocurrentes que te hacen esbozar una serie continua.
Lo más curioso del argumento de esta película es que la mayor parte de la misma se centra en narrarnos la persecución a la que son sometidos nuestros dos antihéroes por parte de un grupo nutrido de cazarrecompensas. El guionista William Goldman contaba en su esplendido libro las aventuras de un guionista en Hollywood, que lo más difícil de esta película era hacer que la persecución funcionara, porque prácticamente ocupaba media película y que tenía bastante temor a que nadie se lo tragara. Sin embargo en pantalla funciona bastante bien, el director George Roy Hill da en la tecla correcta y te mantiene expectante ante la visión lejana de unos jinetes que están siempre ahí, esperando a que Butch y Cassidy desfallezcan para atraparlos. Es aquí cuando se produce una de las escenas más recordadas en la historia del cine, el famoso salto, vamos a verla.
Por cierto, esa escena no es totalmente original. Goldman la copio de una de sus películas favoritas, Gunga Din, donde también hay un salto bastante suicida. La otra escena muy famosa de la película es el final, que es uno de los más bellos y más crueles de la historia del cine, de esos que te dejan la piel de gallina al verlo. No voy a contar exactamente que ocurre pero el dejar la imagen fija es una de las ideas más geniales que se le ocurrieron al director. Muchas veces es más importante lo que insinuás que lo que muestras.
Por supuesto, también esta la famosa escena de la bicicleta, que aunque este magnificamente rodada me da un poco de rabia porque mucha gente conoce más el Raindrops keeps falling in my head que la película en sí y me parece totalmente injusto, porque no es más que algo anecdotico dentro del conjunto de la misma. Es como si fuera un videoclip que diluye bastante el resto de las virtudes de la cinta, mostrándola como si fuera de un color rosa en vez del autentico tono sepia con el que termina.
No sé cuantas veces habré visto esta película ni las que me quedan aún por verlas. Es una de las mejores películas de la historia del cine y de las que se disfrutan en todos y cada uno de sus visionados. En serio, si no lo has visto, no tardes en verla, puede que no se convierta en tu favorita, pero seguro que pasas un rato divertido como mínimo y como máximo disfrutaras de una experiencia maravillosa. Grandes Robert Reford y Paul Newman, que descanse en paz este último.



Excelente película. Curiosamente la escena de las bicicletas siempre me ha sacado de la película, de hecho lo considero el único defecto de una cinta que me encanta.
FOXXXXXXXXXXX
La cancioncilla y la bicicleta tambén me sacaba de quicio, hasta que di con una forma de verla y no solo tolerarla sino entenderla. Básicamente lo que muestra no es solo lo despreocupados que son sino, con esa forma de tirar al final la bicicleta como una molestia, es el reflejo de que son unos personajes que no pueden adaptarse a un mundo urbano, que no encajan en el siglo XX que ya está a la vuelta de la esquina.
Esa escena es una elegía.
PD Personalmente prefiero El Golpe ;)