¿Halloween? ¡Paparruchas!
Sin embargo el día 1 era otra cosa: el día de todos los Santos, el día del cementerio. Si no tenías ningún allegado difunto era un día de fiesta como otro cualquiera, pero si sí lo tenías, amigo, tu vida ese día no era nada agradable. Para empezar tenias que pegarte un madrugón importante para evitar los atascos, ya que las cercanías de los cementerios parecían la M30 en plena congestión, y por supuesto, tenías que aparcar en los quintos pimientos ya que no había ni un hueco libre. De allí a la entrada del camposanto te enfrentabas con todo un rosario de vendedoras de flores, cientos y cientos de puestos en los que te clavan una barbaridad por unos ramos que el día anterior estaban tirados de precio. Vamos, que más que un cementerio aquello parecía más un mercadillo porque incluso había algún puesto de bebidas y frutos secos. Un puesto o dos de ropa y otro de melones y no tendría duda de que realmente era el mercadillo.
Pero dentro era otra cosa, no había ese mercadeo pero el trafico de gente era enorme. A buscar la tumba en cuestión y una vez allí, primero a limpiar y tirar las flores que ya están secas de hace meses. Luego colocas tu ramo, estas allí un tiempo indeterminado en silencio, se supone que presentado tus respetos o pensado en las musarañas y cuando ya te has cansado te vas. Eso es todo, divertido, ¿eh? Bueno, también esta la modalidad “estoy peleado con una parte de la familia”, que entonces da lugar a algún tipo de cotilleo estúpido y a critica despiadada. Las flores son la pista. Si no hay nuevas, es que no no han venido, que vergüenza, que bochorno, como se nota que solo le querían por el interés. Si hay flores nuevas, es que han venido pero se han levantado más temprano que tu para evitarte, esta claro. ¿Y qué me dices de las flores? Si son poca cosa pues que agarrados son, y son mucha cosa lo hacen para darte envidia esta claro, ¡qué malos que son! Y se acabo la diversión, que tampoco da para mucho más el tema. Bueno, sí, para recordarlo el resto del año y tirarlo en la cara en el momento adecuado. Pero no creáis, que las buenas costumbres se están perdiendo. Ahora se lleva lo de incinerar, y no es lo mismo. No hay tumba que visitar y el día de todos los santos es... el día de estar tumbado todo el día en casa, o de ir al cine, si apetece.
Así que no puedo entender como la gente se ha tenido que buscar una fiesta ajena a nuestro folclore, tan rico y lleno de detalles apasionantes. ¿Es qué no teníamos ya suficiente diversión? Así nos van las cosas.

Eso sí, nuestra fiesta tiene una cosa espectacular que ahora mismo no sé si solo es típico de Madrid: los buñuelos de viento y los huesos de santo. Como bien dice su nombre, los buñuelos están rellenos de viento. Bueno no, suelen ser de nata, pero cuando les pegas el primer mordisco notas como que hay un espacio vacío bastante abundante, evidentemente el viento, que esta rico pero que no llena mucho. Están bien pero no matan. Sin embargo los huesos de santo es una de las delicias más grandes que jamás ha inventado el hombre. Son cilindros cuyo exterior de mazapán asemeja un hueso y cuyo relleno suele ser variado aunque lo normal es que lleve yema, aunque ultimamente llevan de todo. Es un placer celestial y donde haya un huesito de santo que se quiten cientos de Halloween de estos. ¡No os muráis sin haberlos probado u os arrepentiréis de por muerte!
Ah, se me olvidaba. ¿Tu mandarías a tus hijos a ir por las casas de noche a que un desconocido les de caramelos? ¡Yo ni loco, que hay mucho pervertido suelto!
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No sé como será en el resto de España, pero en Galicia esa es una tradición que se da en carnaval: Los niños se disfrazan y van pidiendo los dulces típicos de esta fiesta (filloas y orellas) por las casas del barrio.
En cuanto a Halloween, parece ser que aquí sí existió una cierta tradición, de origen celta llamada el Samaín. Algunas personas mayores dicen haber visto de niños melones (no calabazas) con una vela dentro.
La inmigración y los hispanoamericanos supongo que también habrán contribuido a traernos el Halloween... Y bueno, a mi particularmente todo lo que sea fiesta y cachondeo no me molesta en absoluto. XD
FOXXXXXXXXX
¡Los huesos de santo son carísimos! Su elaboración es sencillísima, que nadie se deje engañar por los rellenos.